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Por Vir

Por @beatrizpalmero

Desde que relleno estas líneas en Deporpress, he insistido siempre en lo poco que incidimos en los valores del deporte, esos con los que los políticos se llenan la boca al hablar de educación y de fomentar las categorías de base, pero de los que nos olvidamos cuando nos metemos de lleno en competiciones de élite. Pero el deporte, aunque hablemos poco de ello, no sólo tiene unos valores innegables para las nuevas generaciones (disciplina, esfuerzo, trabajo en equipo, convivencia…) sino que ofrece necesarios referentes para los jóvenes.

Y el fin de semana deja una imagen conmovedora e impactante, incluso dolorosa para aquellos que hemos tenido la mala suerte de vivir el cáncer de cerca: la presencia de Virginia Torrecilla en la Ciudad Deportiva Wanda. Si hubo una protagonista el pasado sábado, en el encuentro que enfrentó a AtléticoGranadilla, esa fue Vir. No marcó goles, ni siquiera saltó al césped, pero su sola presencia hizo empequeñecer todo lo que sucedió en el partido de la Liga Iberdrola. La mallorquina, con tan sólo 26 años, fue operada en mayo de un tumor en la cabeza y, desde entonces, continúa conviviendo con un cáncer que intenta superar para volver a ocuparse de esas cosas tan cotidianas que, en estas circunstancias, parecen triviales, como enfundarse la camiseta de su equipo, pero que, en realidad, significan vida. El homenaje de sus compañeras, la implicación de su club, la visibilidad de una enfermedad demasiado común y que, desgraciadamente, sigue siendo tabú… son para mí las imágenes del fin de semana. Y sí, las portadas se las llevará la enésima hazaña de un insuperable Rafael Nadal. Pero tiene más valor la presencia de Vir, que se convierte en una referente para obstáculos mucho más cotidianos y para situaciones que son más habituales de lo que generalmente admitimos.

No sólo, como profesional, se convierte en una de esas mujeres que, con su esfuerzo, contribuye a cambiar la percepción de que el fútbol es para hombres. Ella, como todas las jugadoras de la Liga Iberdrola, se ha convertido en el ejemplo de que, con trabajo, se pueden cambiar las cosas. Esta generación de mujeres ha conseguido poner el fútbol femenino en órbita y sigue construyendo el camino, que ya iniciaron otras, para llegar a una sociedad en la que la igualdad real exista. Pero, además, ha puesto rostro y voz a una enfermedad de la que cuesta hablar, pese a que casi el 28% de los fallecimientos que se producen en España se deben al dichoso cáncer. Sigue la estela de otros personajes públicos, como Bimba Bosé o Pau Donés, que decidieron hablar sin tapujos de lo que significa el cáncer y de todo lo que conlleva tratar de superar la enfermedad. Y ahí estaba Vir, con su cabeza totalmente al descubierto, sin pelo, asegurando que estaba siendo más duro de lo que pensaba, pero que “es lo que hay”. Yo me pongo a sus pies.

Y que conste que he evitado conscientemente hablar de lucha. Porque lidiar con el cáncer no es una lucha, es una desgracia, como otra cualquiera. De ahí que me indigne que luego surjan personajillos con cientos de miles de seguidores en redes, como el tal Spiriman, que se dignen a afirmar que de cáncer muere quien quiere y que sobreviven los se enfrentan a él con actitud positiva. Hay que ser más responsables, dar una imagen real de lo que significa padecer un cáncer. Porque ayer me tocó vivirlo a mí, y no tuve la suerte de ver un final feliz, hoy le toca a Vir, mañana te puede tocar a ti y sí, tienes que saber que es duro, que hay que poner toda la carne en el asador y que, aun así, no siempre se puede. Yo solo pido que Vir pueda volver a ponerse la camiseta rojiblanca, y la roja también, y que siga haciendo historia jugando, sabiéndose más fuerte de lo que era antes. Y que las más jóvenes digan: “Hey, ella lo pasó, lo vi, lloré con ella y me alegré con ella”. Por Vir, por todos.