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¿Por qué no arranca el CD Tenerife?

Redacción Deporpress |Cuatro derrotas en siete partidos para el Tenerife de Fran Fernández empeoran los registros del que pergeñó la pasada temporada Aritz López Garai. ¿Pero qué le pasa al equipo? ¿Por qué se repite el patrón de cada curso con un mal inicio que lastra cualquier aspiración? Hay siete pecados capitales.

1.- Los errores individuales.– En El Toralín fue Alberto el que dejó un pasillo abierto para que el equipo local generara un contragolpe de manual y subiera el 1-0 al marcador. Pero la respuesta del resto de compañeros, ya en el área, tampoco fue precisamente ejemplar. Además, Suso falló un penalti y Gio Zarfino se autoexpulsó.

2.- La falta de intensidad y agresividad.- Este Tenerife está cerca de su teórico potencial, mucho más que sus rivales. Estos, con poco, sacan partido ante un conjunto poco intenso y nada agresivo, ni en defensa ni en ataque. Su presión, de mentira, no incomoda. Sus ataques, sin profundidad, no preocupan.

3.- Ausencia de un patrón de juego definido.- Durante cinco jornadas, Fran Fernández apostó por un equipo más directo, de transiciones. A menudo le costó ajustar la presión y abusó del pelotazo. Su delantero quedó casi siempre aislado. Sus escasas ocasiones nacieron más de errores del adversario que de la generación real de juego. En las dos últimas, en cambio, se ha visto a un Tenerife de posesión (por encima del 60%). Sin embargo, ni el número de remates a puerta ha crecido ni el de goles encajados se ha visto reducido.

4.- Cambios en la columna vertebral.- Después de los mejores minutos de la temporada en Gijón, Fran Fernández movió a cuatro de sus cinco centrocampistas en el once de El Toralín. Entraron Ramón Folch, Álex Bermejo y Jacobo por Vada, Nono y Suso. Además, Zarfino adelantó su posición a la media punta y Aitor Sanz cedió a su compañero en el doble pivote la posición más fija, la de eje e iniciador. Demasiado cambio para un equipo con los cimientos por fijar.

5.- La soledad del nueve.- Apeh y Joselu se repartieron el puesto de ariete en las cuatro primeras jornadas. Luego, en las tres siguientes, ya ha jugado Fran Sol. Los tres han sufrido el mismo problema: el del desabastecimiento. Solos, sin gente con la que asociarse ni un compañero que le surta de buenos balones, trabajan siempre en desventaja. Escenario propicio para el fracaso de cualquier delantero.

6.- Llegada tardía de los fichajes.- Puede agarrarse Fran Fernández a esta cuestión para pedir tiempo. Y tendría razón. Pero no es menos cierto que la mayoría de equipos sufrió este cierre tan avanzado del mercado y, sin embargo, muchos entrenadores han hecho competir mejor a sus equipos. Basten ejemplos modestos como los de Mirandés, Ponferradina o Fuenlabrada. Incluso el más cercano de Las Palmas.

7.- La presión.- Sin público en el Heliodoro, vive algo más tranquilo cualquier Tenerife. Pero el nivel de exigencia es alto porque se considera que el potencial de la plantilla también lo es. Los números invitan a replantearse el futuro y obligan al técnico a reaccionar cuanto antes para alejar el fantasma de las medidas drásticas.