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¿Por qué narices no me concentro?

Por Tamara De La Rosa

(www.tamaradelarosapsicologa.es)

La gran mayoría de nosotros nos hemos preguntado esto alguna vez. Y es que resulta muy frustrante querer y tener que mantener la concentración en algo y no conseguirlo. Y para colmo es una de las claves para alcanzar un buen rendimiento en todo lo que hacemos. La necesitamos para los estudios, el trabajo, el deporte, pero sobre todo para disfrutar de la vida. Pero tranquilo, si por casualidad eres una de esas personas que se distrae con cualquier cosa o pierde el hilo con facilidad en gran parte de lo que hace, no tienes motivo por el que preocuparte. La concentración es una habilidad que todos tenemos, en mayor o menor medida, y que como todas las habilidades se puede entrenar y mejorar aunque, para comenzar a entrenarla, lo primero que tenemos que saber es ¿en qué consiste la concentración? El famoso “aquí y ahora”. Se trata de conseguir atender en cada momento a lo que convine atender, y no distraerse con pensamientos o cualquier otro distractor externo.

Tener una buena capacidad de concentración nos ayuda a ser más efectivos a la hora de estudiar, trabajar y a disfrutar de momentos como una conversación, un almuerzo, una película, una relación sexual, etcétera. ¿Cuántas veces has tenido que releer un texto porque no has logrado concentrarte?, o ver una película y darte cuenta que aunque estabas mirando la tv, tu mente estaba en el trabajo. Y es que hagas lo que hagas, por muy placentero que sea, si tienes la atención en otro cosa que no sea lo que estás haciendo, aumenta la probabilidad de error y de disfrutar.

Algunos consejos para mejorar la concentración son:

1. Una buena alimentación: Pensar, crear y tomar decisiones gasta energía. El cerebro necesita una serie de nutrientes para trabajar bien a nivel cognitivo.

2. Ejercicios aeróbicos: se ha demostrado que la práctica de ejercicio de forma regular mejora las funciones cognitivas. Por ejemplo: correr, caminar a paso ligero, patinar, montar en bici.

3. Mindfulness: El objetivo de esta técnica es conseguir estar “Aquí y Ahora”. Poner tu atención única y exclusivamente en tus 5 sentidos. Esta técnica (con entrenamiento) te ayudará a ser tú quien decida donde poner la atención en cada momento, no tu mente. Te ayuda a disfrutar “conscientemente” de pequeñas situaciones generando momentos de placer. Por ejemplo “momento ducha”. La mayoría de las veces lo hacemos de manera automática pensando en lo que tenemos que hacer después. Igual que el desayuno, el traslado al trabajo, etcétera. Prueba a ducharte con calma. Poniendo tus 5 sentidos UNICAMENTE en lo que estás haciendo. En lo frío que notas el suelo de la bañera, en cómo te caen las primeras gotas frías en los pies erizándose a su vez toda la piel. La agradable sensación cuando te pones el agua caliente en el pecho o cuando te cae la espalda tras el cuello. La sensación de limpieza cuando te pones el jabón ¿a que huele? ¿Qué escuchas?…. Se trata de crear momentos de placer e ir entrenando que tu mente esté atendiendo a lo que haces en ese momento.

4. Tareas de una en una. Está demostrado que solo podemos prestar atención a una sola cosa a la vez. Podemos mover nuestra atención de tarea en tarea, pero no se atienden conjuntamente. Al estar haciendo varias cosas a la vez, no permitimos que  nuestro cerebro llegue al nivel óptimo de concentración, ya que lo interrumpimos constantemente con otras tareas, por lo que el rendimiento va a ser más bajo. Acéptalo, es muy difícil alcanzar dos objetivos con la misma flecha.

5. Deshazte de todo tipo de distractor. Si vas a estudiar o tienes que hacer cualquier cosa donde necesites estar concentrado, retira el móvil o cualquier otro posible distractor. Deja de estar mirando compulsivamente si te ha entrado un whatsapp y pon tu atención en lo que realmente importa.

6. Ejercicios que potencien la concentración: Sopa de letras, mandalas, sudokus, buscar 7 diferencias, cubo rugby, o cualquier tipo puzle.

7. Visualización: Cuando estés en un momento de calma, túmbate, cierra los ojos y recuerda un momento cercano en el que te ocurrió algo que te hizo sentir bien. Recrea ese momento con todos los detalles que puedas y revívelos. La mente, si tiene un defecto, es que no diferencia si la información que le envías es real o ficticia, por lo que te va a generar emociones coherentes a dicha información. Enfoca las sensaciones agradables de ese momento y pasea por ellas.

8. Tu actitud también influye: Si tu diálogo interno antes de hacer cualquier tarea es tipo: “buff, que pereza, que pocas ganas de esto, no lo logro ni de broma”, ya te garantizo yo que no lo logras. Lo que te conviene tiene que poder sobre lo que te apetece, y para esto debes acompañarlo de una conversación contigo mismo que te anime a avanzar y no a salir corriendo.

9. Técnicas de relajación o meditación también son recomendables para regular nuestro estado anímico, ya que emociones como la ansiedad, la ira y la tristeza interfieren en la concentración llegando a generar frustración el “querer y no poder”

Cuestión de entrenar. “No hay felicidad, solo concentración” (Al Pacino)