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Ponemos nota al curso de los representantes de la Tercera Canaria

Nuha Pestano | Una vez finalizada la competición en Tercera División con 27/28 jornadas disputadas es momento de hacer balance de lo que han hecho los equipos en estos siete meses de competición aproximadamente. Está claro que faltando aún 10 jornadas para el final de la temporada, los resultados podrían haber sido otros, pero lo único que podemos mirar y asegurar a día de hoy es el lugar que ocupaban los conjuntos en el momento del parón por Covid-19. Hacemos un repaso de lo que ha sido esta campaña en el grupo canario de la Tercera División.

LA ZONA BAJA: GÜÍMAR, IBARRA, BUZANADA y SANTA BRÍGIDA

No les salió nada a lo largo del año (lesiones, bajas federativas, sanciones, etc). A Ibarra y Buzanada les salvó el coronavirus porque los deberes no los hicieron, y es que únicamente Míchel Brito fue capaz de aguantar hasta el parón por la pandemia, ya que tanto Adonay Martín como Zeben Hernández dejaron los banquillos de Güímar y Buzanada respectivamente. Muchos deberes de cara a la próxima campaña si no quieren verse de nuevo con la soga al cuello. Otro de los que conseguía la permanencia por medio de la resolución de la RFEF, debido a la Covid-19, dentro de la cual se decía que no habría descensos para los equipos de la Tercera División, fue el Santa Brígida. Un equipo casi a la deriva de principio a fin. Tendrán una nueva oportunidad de hacer las cosas bien, mirándose en la 15/16 donde obtuvieron el primer puesto.

 

LOS FILIALES : TENERIFE ‘B’ Y LAS PALMAS ‘C’

 

Floja temporada del filial blanquiazul de Leandro Cabrera, del que se esperaba mucho más. Siempre a la caza de los puestos que otorgaran los play-off y casi nunca dentro de ellos. Mermado quizás por un cambio generacional en diferencia con los jugadores que fueron campeones dos fechas atrás o por las apariciones en el primer equipo de chicos como Javi Alonso, Jorge Padilla o Elliot (claves en los esquemas de Mazinho). Igualmente se le debe exigir más, al igual que al tercer equipo amarillo, en zona media baja de la tabla. Incomprensible que a los de Yoni Oujo (debutante en la categoría) no les diera para estar más arriba en la clasificación con el potencial que tenían.

LOS PALMEROS: TENISCA/PASO/MENSAJERO

Qué decir de lo fue la temporada de los equipos palmeros. El At. Paso fue la gran revelación al ser recién ascendido, eso sí,  ayudado de un presupuesto potente compensado con  un grupo de jugadores de gran talla. La SD Tenisca se repuso de su casi descenso y armó una escuadra tremenda con jugadores de la talla de Dani López, Cabezola, Alejandro Álvarez o Agoney entre otros, así como con un míster más que experimentado como José Juan Almeida. Los tenisquistas pasaron del fracaso al éxito en menos de tres meses y es que, este año, pelearán por la Segunda B al terminar entre los cuatro mejores en el momento del parón. Otra cosa fue el guion que vieron en el Silvestre Carrillo, acostumbrados a ser los referentes en la Isla Bonita; cayeron en el ostracismo y hasta coquetearon con el descenso durante varias jornadas, algo completamente atónito, especialmente por los futbolistas que tienen en su plantel. Les dará que pensar estos 27 partidos de la 19/20 a los rojinegros.

ASCENDIDOS: GRAN TARAJAL Y TNK VERA

Por su parte, Gran Tarajal era otro de los «nuevos» y, en la primera parte de la temporada, deslumbraron e incluso pasaron muchas jornadas entre los mejores. Un fútbol de ataque encabezado por su goleador Héctor Figueroa les llenaron de halagos. En la segunda vuelta no se encontraron como equipo y les aunaron las dudas, llegando a encadenar más de nueve partidos sin ganar. Dicho eso, no tuvieron problemas en mantener la categoría.

Parecida estela siguió el TNK Vera, primero dirigido por Francis Díaz y luego por Iván Rodríguez. Los portuenses regresaban a la Tercera tan sólo un año después de caer a la Preferente. Confiaron en ese bloque que les dio el ascenso y les funcionó.

LA IRREGULARIDAD COMO BANDERA: TACORONTE, SANTA ÚRSULA y LANZAROTE

Temporada con altibajos la de estos tres conjuntos en la élite del fútbol canario. Los de Rayco García comenzaron con dudas, pero con el paso de las jornadas fueron afianzándose en su juego y guiados por futbolistas como Cristo Díaz o Yeray Chaves lograron ir llenando el casillero de puntos importantes de cara a la salvación. No les sobraron, pero tampoco les faltaron.

Camino diferente siguieron los del Argelio Tabares. Atrás quedó el recuerdo de la pasada temporada, donde acabaron en la sexta plaza. Casi toda la temporada metidos en la lucha por salir de la zona roja hasta el tramo final, donde demostraron ser merecedores de la categoría. Con un calendario durísimo fueron capaces de doblegar entre otros al At. Paso (equipo revelación) en su feudo y de asaltar a la SD Tenisca en el Virgen de las Nieves (única derrota merengue en casa) de manera consecutiva. Una salvación más que trabajada.

Vaya año pasaron en la Ciudad Deportiva de Lanzarote los conejeros de Jero Santana. Una escuadra acostumbrada a estar mucho más arriba (un campeonato y dos subcampeonatos en los últimos 10 años) que acabó pidiendo la hora en el campeonato liguero. Ser el rey del empate con la friolera de 16 partidos finalizados en tablas les pasó factura en lo que se refiere a baterías obtenidas.

ZONA DE «CONFORT»: UNIÓN VIERA, SAN MATEO y UNIÓN PUERTO

En una montaña rusa de emociones vivieron los de Ángel Luis Camacho. Pasaron de ser el segundo mejor equipo de la liga a domicilio, a la vez que sacaban gran parte de sus partidos en casa, a casi no puntuar en las últimas siete/ocho jornadas ligueras. Dieron sensación de ir a por los play-off, pero al final se quedaron en la famosa y peligrosa «tierra de nadie».

Al revés lo hicieron en La Vega. El Panadería Pulido fue de menos a más a lo largo del torneo. La victoria en terreno pacense les cargó la mochila de la autoestima y de confianza. Un equipo que jugaba sus partidos prácticamente a un todo o nada (únicamente dos empates, el que menos) acabó con +15 sobre el descenso. Poco retocarán de cara al curso que viene.

Notable la temporada del Unión Puerto. El grupo de Miguel Santana tenía la permanencia entre ceja y ceja y no dejó que se le acumulara la tarea. Justo cuando encaraba esa fase de encuentros en los que premiaba el disfrute de la categoría con el trabajo ya hecho, vino la Covid-19.

LA CÚSPIDE: MARINO, SAN FERNANDO y TAMARACEITE

Con el paso de las jornadas fueron apretándose cada vez más las posiciones en la parte alta de la tabla, que en su gran mayoría fue liderada por el Marino de Kiko De Diego. Posiblemente el equipo más regular y fiable en todo el año. Los «azules» encontraron un técnico y una plantilla totalmente diferente a la del curso pasado. Se ‘acabó’ la liga  y no les vimos hincar la rodilla en el Antonio Domínguez (doce triunfos y dos empates). Justos merecedores de luchar por ese ascenso a la Segunda B que se ve en el horizonte.

Por su parte, los de de Mingo Oramas protagonizaron una de las mejores segundas vueltas que se recuerdan en la Tercera en los últimos años, lo que les permitió entrar entre los cuatro mejores. Play-off pasados, tendrán otra oportunidad este año.

Por último, titubeante inicio el que tuvieron los del Juan Guedes. Los de Chus Trujillo ya no jugaban con la ventaja de la sorpresa al ser recién ascendidos y más de uno los estaba esperando. Varias derrotas hicieron tambalearse la estructura interna del equipo, pero sacaron orgullo de campeón. Segundos en el momento del paréntesis, son otra de las escuadras que sueñan con la categoría de bronce.