Por @beatrizpalmero
Qué bonito es el fútbol combinativo. Cómo sabe ver goles como el segundo de Malbasic ante el Nástic: robo de Aitor Sanz, pase rápido a Villar que conduce el contragolpe para devolverle el balón a Aitor (que, por cierto, ha completado una carrera digna de un atleta para ser una opción de pase en la banda) que desde la derecha centra para que el serbio logre su doblete. Por momentos, el Tenerife del domingo ofreció destellos de lo que puede llegar a ser. Manejó el partido con paciencia (pese a que muchos en la grada no soporten ver cómo los centrocampistas se apoyan en los defensas cuando no encuentran el hueco) y, aunque en ocasiones abusó de intentar llegar al área por el centro, vimos jugadas de esas que gusta paladear: un pase en profundidad de Aitor que propició un mano a mano de Malbasic con Bernabé, un centro de Iñaki que remató Casadesús sin fortuna…
Es evidente que este Tenerife es polifacético, ya nos ha enseñados varias caras, algunas incluso para olvidar. Creo que el equipo de Martí aún está conociéndose y que el propio entrenador aún está calibrando el potencial de su plantilla, lo que explicaría la falta de plan B en los momentos en los que los partidos se tuercen. Pero tiene un ramillete de opciones muy interesante y lo suficientemente amplio como para mejorar la imagen que está ofreciendo fuera de casa. Entiendo que los blanquiazules irán de menos a más en esta liga, pero urge ofrecer como visitante mejores prestaciones. Oviedo es una plaza perfecta para cambiar la tendencia, para consolidar lo que vemos cada domingo en el Heliodoro.