Por @rondoscutillas
Mi compañero Aleix Valero recordó, con un magnífico reportaje publicado aquí en Deporpress el pasado 16 de mayo, que el CD Tenerife había cumplido una década alejado de la Primera División. La noticia me impactó. Especialmente, porque no tenía la sensación de que había pasado tanto tiempo desde que, aquel gol de Alexis Ruano en Mestalla, supuso el descenso.
Así que decidí compartir la publicación de esa noticia con un grupo de amigos a través de Whatsapp y, tras la reacción unánime sobre la fugacidad del tiempo, surgió el debate inmediato sobre si la Segunda División debe ser o no el techo de los blanquiazules. Como soy un inconformista nato respondí que no. Y eso que esta división me parece apasionante por la igualdad existente y porque, pese a las diferencias económicas entre los que bajan de Primera y el resto, siempre hay lugar a las sorpresas.
Y es que, en esta categoría, prácticamente todos los años hay un conjunto que no está en las quinielas de favoritos y, al final, consigue hilvanar la temporada perfecta para disfrutar de un merecido ascenso. Clubes como el Leganés, el Girona o el Huesca que, como sucede con el Tenerife, no pasaban de los 10.000 abonados hasta que se engancharon al tren que los llevó a Primera. La siguiente cuestión fue inmediata. ¿Por qué ellos lo consiguieron y el Tenerife no? Esa, sin duda, es la pregunta del millón.
Nadie duda que el Tenerife construye cada año un proyecto para tratar de ser lo más competitivo posible. Pero la realidad es que, si descontamos las dos temporadas en Segunda B, solo en una oportunidad de los ocho cursos de estancia en Segunda hubo una opción real de volver a dar el salto a Primera. Y fue el Getafe el que logró ese propósito hace ya tres temporadas.
¿Por qué el Tenerife solo ha podido luchar por subir una sola vez de ocho oportunidades? Quizá sea porque, como escribió Joyce Meyer, la paciencia no es simplemente la capacidad de esperar, sino cómo nos comportamos mientras esperamos. Y todos sabemos también que en el Heliodoro, últimamente, los proyectos deportivos no duran demasiado.
Es evidente que no se ha dado con la tecla pretendida. Sobre todo porque, desde el 5 de febrero de 2018, el Tenerife ha tenido cinco técnicos (Etxeberría, Oltra, Sampedro, López Garai y Baraja) y tres directores deportivos (Serrano, Moreno y Cordero). Así que no debo ser el único al que luchar solo una vez de ocho oportunidades por estar en los puestos importantes de Segunda le parece demasiado poco.