Skip to main content Scroll Top

Plan B

Por @beatrizpalmero

 

Si hay algo que he aprendido en la vida es que para alcanzar el éxito en cualquier cosa que te propongas hay que tener siempre un plan B. Recuerdo cuando se me caía una idea para el reportaje del Todo Goles el día antes de la emisión. Si no había plan B, teníamos un problema: un agujero difícil de cubrir en la escaleta. Pero no hablo sólo de las metas que te propones. Incluso cuando te atreves con una nueva receta en la cocina, siempre es conveniente tener recursos por si algo sale mal, porque no se puede ser buen cocinero si a la primera dificultad que encontramos tenemos que decir aquello de “hoy comemos fuera”. Por supuesto, cuanto mayor es la envergadura de aquello que emprendemos más necesario es tener un plan B. Porque no es lo mismo acabar almorzando en una terraza sin tener que fregar los platos luego, que cometer un error que ya no podemos enmendar.

Y tras el partido en el Ángel Carro llegué a la conclusión de que José Luis Martí no tiene plan B. O al menos no uno que, de momento, le dé resultado. Ni en Valladolid, ni en Córdoba ni en Lugo hubo capacidad de reacción. Y si la hubo ante el Granada fue porque el Heliodoro empujaba y, sobre todo, por ese amor propio tan característico del Tenerife cuando encuentra cómo canalizar la rabia.

Pero fuera de casa es harina de otro costal. Este fin de semana, mientras el Lugo tuvo el balón no hubo problema. El Tenerife ejercía bien la presión y salía luego en velocidad haciendo valer la artillería que tiene en vanguardia. Pero en la segunda parte, las buenas sensaciones se desmoronaron. Un penalti que no fue tal (aunque nunca es buena idea tirarse con los pies por delante dentro del área por mucho que lleguemos al balón) puso en evidencia el plan A.

El Lugo ya no necesitaba tener el balón y dejó la iniciativa al Tenerife mientras ahogaba su línea de creación, creando superioridad numérica en el medio (tal y como hizo el Granada) y ayudándose de continuas faltas que conseguían su propósito con la anuencia de Moreno Aragón, impasible ante la reiteración de infracciones de algunos blanquirrojos. Los datos están ahí, 29 faltas del Lugo por 13 del Tenerife, aunque fueron los de Martí quienes se llevaron cuatro tarjetas por tres del rival. Pero volvamos a lo que nos ocupa. El técnico se limitó a acumular hombres por delante del balón, sacrificando incluso un defensa, pero no solucionó el problema: los medios no daban abasto ante la agresiva presión del rival. Para superarla sólo había que mover rápido el balón y quizá el Tenerife no tenga a los jugadores más adecuados para eso, o por lo menos no eran los que estaban en el Ángel Carro haciéndolo.  Tal vez hubiera sido más adecuado jugar más directo, teniendo a Longo y Casadesús sobre el terreno de juego.

Sobre esto debe reflexionar, y mucho, José Luis Martí. Creo que tiene muy buenas piezas y muy buen fondo de armario. Pero de nada sirven unas maravillosas piezas sobre el tablero si al mando no hay un buen ajedrecista que piense bien como moverlas. La partida es larga, sí, pero de los movimientos iniciales depende el desarrollo del juego. Y hay que evitar seguir equivocándose.