Redacción Deporpress | Pier: “No hay nada más grande que el ascenso con tu club”. Pierluigi Cherubino habló para los medios del CD Tenerife acerca de su carrera como futbolista. El club recuerda aquel gol contra el Real Madrid en la temporada 1991-92 que le dio el título liguero al FC Barcelona. Aquella diana puso al Tenerife en las portadas del fútbol mundial. Participó en el ascenso en la temporada 2000-01 tras pasar por varios equipos como el Sporting de Gijón, Betis o Zaragoza.
De aficionado a jugador: “Recuerdo un ascenso a Primera División, fui a la grada de San Sebastián con mis amigos. Les decía que el año siguiente o el próximo yo estaría ahí. Tenía 16 años y nos reíamos, era ese sueño pero difícil de creer siendo realistas. Dos años después es cierto que estaba jugando ahí, y mis amigos viéndome. En un torneo de Altos de Guajara, recuerdo que jugamos con el Tenerife, y marqué tres o cuatro goles. Al final del partido me saqué una foto con Rommel que era mi ídolo por entonces, y más tarde compañero y amigo”.
Rommel Fernández: “Desde aquel día en el que me saqué la foto que comenté antes, y luego comencé a entrenar con el primer equipo y me adoptó ‘futbolísticamente’. Se quedaba conmigo después de los entrenamientos para ayudarme. Me acuerdo de alquilarme un piso y nunca estar ahí, siempre estaba en casa de Rommel. Dejé el piso y me fui a vivir con él y sus primos. Para mi fue mi guía, en lo personal y deportivo”.
Trayectoria: “Hay momentos en los que piensas que juegas poco, pero luego te das cuenta de lo que tenías al lado. Compartía plantilla con Quique Estebaranz, Pizzi, Dertycia, Felipe, Pinilla, Juanele o Latorre, te das cuenta de lo que conseguiste. Hoy en día estoy más orgulloso porque quizás de joven no te das cuenta de lo que estás haciendo”.
El gol al Madrid: “Han pasado ya 30 años, y siempre que Barça y Madrid llegan al final igualados sale ese gol. No es el gol más bonito de mi carrera, pero sí el más importante. Me acuerdo que al terminar el partido, el padre de Fernando Redondo me dijo que ese gol se recordaría durante 10 años, pues han pasado 30”.
Efecto Valdano: “Con todo el respeto a todos los entrenadores en la historia del Tenerife, Valdano cambió la historia porque nos cambió la mentalidad. Futbolistas como Redondo, Felipe, Quique Estebaranz llegaron al máximo nivel en distintos clubes. En el Tenerife estábamos en descenso, Valdano en esa reconversión nos cambió la forma del fútbol y la perspectiva del aficionado. Valdano nos hizo creer que el Tenerife tenía que ser protagonista con el balón. Da igual dónde jugábamos, sabíamos que podíamos ganar en cualquier campo”.
Portero en Auxerre: “Justo había entrado hace diez minutos antes de la lesión de Agustín. Ahí Felipe va al banquillo para ponerse de portero, ellos eran muy altos y colgaban muchos córners. Él era bajito y no iba bien de cabeza, así que pensé que podría ser yo la mejor opción. Fui corriendo a Valdano y le dije que iba yo, esa locura de juventud todo salió bien”.
Selección española: “Había hecho una pretemporada espectacular en goles, e incluso comencé marcando en liga al Barça. Y yo me enteré por un periodista, me llamó la noche anterior de la lista para pedirme si podía ir al Molinón a las siete de la mañana para sacarme una foto con la camiseta de la selección. Yo no me lo creía, pero aún así fui, y más tarde en el entrenamiento se anunció la lista. El verte jugar con Guardiola, Kiko, Luis Enrique, Abelardo, Hierro… es el mejor momento de tu carrera.
El ascenso: “No conseguí ganar un título, pero creo que un ascenso si no es igual de importante es incluso más. Un título al final es culminar un objetivo que tienes, pero subir a la máxima categoría para un futbolista eso es todo. Si pierdes un título, sigues en Primera División con los mejores. Encima hacerlo con tu club es algo que no se me olvidará jamás”.
Despedida del Tenerife: “Esa última temporada con Pepe Mel, era capitán y tenía protagonismo, pero a veces me tocaba no jugar. También veía que yo perdía facultades, esa punta de velocidad y chispa. Salió la opción del Extremadura con Kiko Narváez que era amigo, lo vi como el momento para abandonar en mi punto más alto, no sin jugar. Se había terminado mi ciclo ahí, creo que me fui en el momento perfecto, cuando tenía mayor admiración recíproca entre la afición y yo”.