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Piel fina

Por @Chusdeleon

Esta semana me han insultado tres veces. Las tres han sido por tres medios diferentes, y las tres lo han hecho personas a las cuales tengo la suerte de no conocer, ni tener idea de quienes son. ¿Mi pecado? Escribir en redes sociales mis opiniones sobre Miguel Concepción y afirmar que desde mi punto de vista ha sido un buen presidente para el C.D.Tenerife, afirmar que tiene parcelas de gestión muy meritoria y grandes déficits (sobre todo en cuanto a no saber el Tenerife que quiere). Lo hice como suelo hacer, sin ofender a nadie, sin mentar a nadie e intentando ser lo más objetivo posible (sabiendo que eso de la objetividad no existe), o sea, intentando aportar datos sobre hechos concretos, que podrán ser interpretables o no… pero están ahí.

Me han menospreciado, hecho de menos, intentado ofender, hecho burla y puesto unos cuantos adjetivos calificativos, el favorito por supuesto, el de “palmero”.

Estos impresentables que se dedican a insultar al que piensa diferente se escudan en eso de que uno tiene la piel muy fina. Y yo es que lo siento, pero me crié en un entorno de absoluto respeto y educación hacia el otro. No concibo que para tener la razón haya que insultar, menospreciar o hacer daño a aquel que opina diferente, y siempre me he movido (y me muevo) en entornos de gente buena, con talento y generosa, que no tienen la necesidad de actuar de esa manera.  Lo curioso, es que estos especímenes que se autodenominan de piel gruesa… al poco que uno lee sus escritos, muros o timelines atisba que responden siempre con la agresividad más aberrante y la falta de empatía más absoluta ante quien les dice algo, y viven a base de guerrillas con todo tipo de personas por redes. Son lo que se llamaba hace una década… unos trolls en potencia. Lo mejor… pasar de ellos y dejar que fijen su mirada en el siguiente objetivo, ya que su modo de actuación se apoya en el absoluto aburrimiento. En cuanto encontraron a otro infeliz que les responde… se olvidaron de ti.

¿Recuerdan esto en otros tiempos? Quiero decir… el tinerfeñismo siempre ha sido apasionado, pero… ¿soy el único que percibe que vivimos una generación de agresividad en cuanto a entornos de opinión?. Ya no se opina, se le mete el dedo en el ojo al que representa una opinión contraria a lo que quieren conseguir. Es como ese niño caprichoso que quiere que le den lo que desea y como no lo consigue coge una perreta inmensa rompiendo todo lo que tiene alrededor y dañando a quien sea. Mira que uno vivió tiempos convulsos en el Tenerife de Javier Pérez, pero jamás recuerdo este nivel de fascismo blanquiazul.

Siempre he sido (y seré) un tipo libre, con dos huevos negros para opinar aquello que creo que es justo y se corresponde a criterios. No me compra ni mi madre. Y creo que hay que ser cabal ya que las visiones opuestas enriquecen siempre que se hagan desde el respeto.

En Zona Blanquiazul nos decían de todo al grupo de aficionados que estábamos allí y que dimos un baño a más de uno primicia tras primicia, primero que si éramos anti-Concepción, que si estábamos a favor de determinados grupos radicales, grupos que no nos podían ni ver… y también (años después) que si Concepción nos daba sobres con dinero… Nosotros claro, nos descojonábamos vivos de esos que son justo los que ahora acusan a compañeros de profesión de estar comprados por el club, etc… todo, claro está sin rigor ninguno.

Gurús de alcachofa radiofónica, que viven a base de generar mierda sistemática. Mierda que consumen cada día multitud de individuos como los que he descrito arriba. Mierda generada a base de mentiras fundamentadas en la vanidad y el ego de aquel al que  solo le mueven intereses personales y rencor. Llevan años con las puertas cerradas, no les pasan un fichaje ni les dejan estar en primera fila, y viven actualmente el momento de la venganza. Llevan años haciendo el ridículo borrando tuits a los 10 minutos de publicarlos en la continua contradicción, diciendo A y B al mismo tiempo con apenas horas de diferencia. La piscina de la invención es su modus operandi. No hay más. Y no hay más ciego que el que no quiere ver.

¿Saben cuál es el problema? Que la crispación que generan es una irresponsabilidad. Generan malestar, odio y remueven las tripas a gente que no mide. Y luego cuando sucedan las cosas… hipócritamente se pondrán del lado de los cautos y pedirán tranquilidad ignorando las irresponsabilidades ocasionadas.

Bajen el labio por el bien de todos. Déjense de presumir de piel gorda. Paren de insultar, menospreciar y poner cada día adjetivos calificativos a la gente… adjetivos que no quieren para ustedes. Y filtren. Hagan caso de profesionales contrastados, y pasen de gurús iluminados, que están más solos que la una y a los cuales no los pueden ver ni los suyos, que los critican en cuanto pueden por la espalda.

Rodéense de gente buena, generosa, respetuosa y por supuesto, tengan la piel fina. Con esta gente sobre todo.