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Perdido

Por @rondoscutillas

El Tenerife cerró enero en números rojos. El empate en casa ante el Valladolid (0-0), pese a la mejoría futbolística mostrada, es un saldo insuficiente. Los blanquiazules cerraron la doble cita local, su punto fuerte de este curso, con el exiguo saldo de 1 punto de 6 posibles. Cifra que se convierte en más negativa aún si se le suma el aguinaldo de la anterior salida a Zaragoza (1 punto sobre 9 posibles). Solo el triunfo ante el Albacete, a principios del mes pasado, maquilla levemente el balance de 4 puntos sobre 12 posibles, justo un tercio de los que se ponían en liza. La progresión es, sencillamente, deficiente. No ya para un equipo que opte a cosas importantes sino, incluso, para cualquiera que quiera, simplemente, conservar la categoría.

Los números son aún más demoledores si observamos cómo este Tenerife no fue capaz de sumar ni la mitad de los puntos que se ponían en juego ni en diciembre, ni en noviembre, ni tampoco en octubre. Es como si, justo hace una vuelta, tras aquella heroica mañana en la que solo un error lo privó de culminar una mágica remontada con 10 jugadores sobre el Granada, se hubiese venido todo abajo. Nada ha vuelto a funcionar ya igual a partir de ese momento.

Las causas del desaguisado son varias. El Tenerife ha sido incapaz de no recibir goles en 19 de las 24 jornadas que se llevan disputadas o, lo que es lo mismo, encaja tantos en un 80% de los partidos. Fuera de casa apenas ha ganado 2 citas y lejos del Heliodoro ha cosechado, además, 7 de las 8 derrotas que lleva este curso. Por si esto fuese poco, agreguen la serie de lesiones de jugadores básicos que no han tenido la necesaria continuidad como Longo o Villar. Y la de Montañés, lesionado en su tobillo hace tres meses y medio por una entrada criminal de Gregor Sierra (Numancia) en la que el balear Cuadra Fernández, además, no señaló ni falta.

A la suma de todo lo anterior, añadan el desacierto de Martí para cohesionar la plantilla que le dieron y formar un equipo que sea capaz de competir, con más hechos que palabras, cada semana. Todo esto, en global, ha propiciado que el Tenerife esté ya a nada menos que 8 puntos del playoff. Y a la ya inalcanzable distancia de 13 puntos del ascenso directo.

El club ha cerrado el mercado invernal con dos novedades que llegan para suturar la herida. Luis Milla viene de Segunda B y ya es patrimonio del Tenerife. En su estreno me recordó, precisamente, a Martí cuando debutó como jugador en el Heliodoro. No se esconde, la pide, manda y mejora todo lo que pasa por sus botas. Se sacrifica y, por ahora, posee un despliegue físico que lo sitúa con una velocidad más a la hora de ejecutar que el resto de sus compañeros.

Esta semana ha llegado Álex Mula cedido por el Málaga. La teoría dice que es diestro y juega, como Montañés, a banda cambiada. Es rápido, tiene técnica y no rehúye buscar el ‘uno contra uno’ con su lateral. El club, con ambos, apuesta por jugadores con ritmo, nacionales y sin mayores barreras idiomáticas. A diferencia de lo que ocurrió con Shibasaki, las urgencias hacen que esta vez se priorice el rendimiento inmediato.

Ahora veremos si con ellos alcanza para revertir la tendencia actual o si, por el contrario, la dinámica negativa acaba también contaminando a los recién llegados. Sea como sea, en Granada no valen medias tintas. El Tenerife debe salir a ganar. Con todo y sin excusas. Es un partido de 6 puntos contra un rival directo. Mostrar ambición y valentía en Los Cármenes sería la mejor muestra de que los blanquiazules tienen orgullo y aún no lo dan todo por perdido.