Redacción Deporpress | Restan siete días para que el CD Tenerife afronte su primer compromiso del 2021, con motivo de la visita liguera al CD Castellón. A falta de que se confirme el primer entrenamiento en este retorno en medio de las fechas navideñas, el cuerpo técnico encabezado por Ramis cruza los dedos para que el número de efectivos sea el más alto posible, ya que el 2020 se cerró con varios jugadores tocados.
Más allá del caso de Borja Lasso -un año en el dique seco- y Jacobo – fractura de tabique nasal y fractura del quinto metatarsiano del pie izquierdo-, el plantel blanquiazul cuenta con otra serie de efectivos que son seria duda para la visita a Castalia. Uno de ellos es Gio Zarfino, quien no ha podido ser aún utilizado por Ramis debido a la sobrecarga en el sóleo derecho que sufrió en el derbi canario del pasado mes de noviembre. Sin embargo, si todo marcha por los cauces previstos, el charrúa podría estar listo en esta vuelta.
Otra duda acontece en torno a Ramón Folch. La sala de máquinas blanquiazul se encuentra entre algodones, con el pivote en clave dubitativa debido a las molestias que sintió en el abductor izquierdo durante el último compromiso frente al Girona, y que acabó siendo sustituido antes de tiempo. Apeh, con molestias en el cuádriceps izquierdo y traumatismo en la cadera derecha; y Joselu, con traumatismo en el muslo derecho, se unen al capítulo de interrogantes.
Incógnitas que se unen a bajas seguras como las de Nono –un partido- y Alberto –dos encuentros-, quienes tendrán que cumplir ciclo por quinta amarilla en el primer caso y por la expulsión directa sufrida en relación al majorero.
Por otro lado, desde el prisma positivo, Ramis recupera a dos jugadores que estaban sancionados, como Aitor Sanz y Carlos Pomares.