Redacción Deporpress | Misma ciudad: Roma. Mismo destino: Estadio Olímpico. Pero un sentimiento diferente: de la AS Roma a la SS Lazio. Un cambio de barrio. Pedro Rodríguez se pasó este verano al eterno rival, después de que no entrara en los nuevos planes de José Mourinho para los ‘giallorossi’.
Con la carta de libertad, el jugador de Abades se unió en el mercado estival al proyecto de las águilas, bajo la dirección de Maurizio Sarri, abriendo un capítulo histórico que se no se daba desde hace 40 años, cuando un Carlo Perrone hizo la misma jugada de ajedrez en la capital italiana. Una elección que ha sido positiva para el tinerfeño, pues durante este primer trimestre de competición, pues ha gozado de un activo protagonismo.
En un año convulso dentro del 2020, donde la figura de Paulo Fonseca quedó desgastada al frente del cuerpo técnico de la AS Roma, Pedro fue perdiendo protagonismo, quedándose en la franja de 1.500 minutos en Serie A, donde tampoco le ayudó una serie de lesiones en la fase final del campeonato. Más participación tuvo en la Europa League, donde llegaron a semifinales, siendo eliminados por el subcampeón: el Manchester United.
Sería un verano de cambios. Y contra todo pronóstico, el jugador canario no entraba en los planes dentro de la ‘revolución’ de un antiguo conocido: José Mourinho, a quien sufrió como rival en el FC Barcelona, pero a quien también vivió como jefe en el Chelsea.
Su respuesta no pudo ser más sorprendente. Sin salirse de la capital italiana, ni tampoco de estadio, se enrolaba en el proyecto de una SS Lazio donde ha tenido un rol mucho más activo. Hasta la fecha, acumula más de 1.300 minutos en la Serie A con los ‘biancocelesti’, asiduo en la titularidad y formando una buena pareja en ataque junto a Ciro Inmobile.
Cuatro asistencias y ocho goles acreditan su puesta en escena durante esta primera fase, tanto en el doméstico italiano como en la Europa League, donde le espera el potente Oporto en la búsqueda de los octavos de final. Más irregular está siendo el camino en Serie A, donde están situados en la mitad superior de la tabla, pero fuera de puestos europeos y dos escalones por debajo de su eterno rival: la AS Roma.
Con 34 años, el hambre voraz del extremo tinerfeño sigue presente. Y es que, si cumple con el contrato preestablecido, se mantendrá hasta los 36 años defendiendo los colores de la SS Lazio, a cambio de dos millones de euros anuales, demostrando su óptimo estado de forma para mantenerse en el primer escalón de la élite del fútbol.