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Paso atrás en El Toralín

Redacción Deporpress | El Tenerife cavó su propia tumba en El Toralín. La Ponferradina, recién ascendido a Segunda División, usó a los blanquiazules como un mero juguete para dar un severo correctivo a los de López Garai (4-0). Los tinerfeños firmaron una de las peores segundas partes que se recuerdan para facilitar la goleada de los bercianos. Con Yuri al frente, la línea ofensiva de los de Bolo abusó de una zaga insular que preocupa mucho: ocho goles encajados en tres encuentros.

La gasolina visitante duró quince minutos. Los insulares mandaban mediante la posesión, pero tenían mayores problemas para generar situaciones de desequilibrio en zona de tres cuartos. La Ponferradina esperaba su momento, encontrando un premio gordo: el gol. Otra vez en un balón largo, la zaga tinerfeña era sorprendida en paños menores, circunstancia que aprovechaba Yuri para ganarle la partida en el salto Sipcic, blando en la marca, y remataba de primeras para ajusticiar a los de Garai (16’).

Desapareció de la escena cualquier vuelta de protagonismo. Endebles en las áreas, sin continuidad en la unión de la sala de máquinas con la zona de ataque, ni desequilibrio por los costados. Un dominio ficticio del esférico que los bercianos concedían mientras generaban auténticos quebraderos de cabeza en un juego mucho más directo pero efectivo.

Solo Dani Gómez puso el susto en el cuerpo a El Toralín, ganándole la partida a Manu García, pero su cesión a Malbasic era marrada por el delantero balcánico (21’). La Ponfe seguía con su plan: buena presión en zona de influencia y balones directos para Kaxe y Yuri. Alberto empataría, pero en posición incorrecta –estaba adelantado-. Con un mar de dudas, lejos de la versión de Zaragoza, el Tenerife se marchaba sin recursos a vestuarios, ahogado bajo el césped de El Toralín.

La vuelta de vestuarios fue una película de terror. El primer minuto se cobraba el segundo gol en contra, en una conducción por banda derecha que finalizaba con un gol en propia de Sipcic, para rematar otra noche para el olvido del central serbio. El Tenerife desapareció completamente, tocado en su confianza. Ningún ademán o atisbo que invitara a una posible remontada.

Sí redondeó su noche la Ponferradina. Centro lateral de Yuri, fallo en cadena de la zaga blanquiazul y Álex Aizpuru no desaprovechaba otro regalo de la defensa para anular cualquier opción de puntuar en tierras leonesas. Para ennegrecer la puesta en escena de los de Garai, Yuri bailaba a paso lento a Alberto para definir con una precisa vaselina y firmar su doblete con 37 años (4-0, 77’).

Previamente, las entradas de Miérez –quien firmaba su debut-, Álex Bermejo y Naranjo no fueron ninguna solución para una escuadra mermada en sus posibilidades, donde la fragilidad en la retaguardia era suficiente agujero como para pensar en algo más que no agrandar la goleada encajada.

Una imagen para el olvido a seis días del derbi canario. La fiesta del fútbol canario se tiñe de color gris. Y el Tenerife debe pasar pronto página, minimizar errores en un tiempo cortoplacista y recuperar la confianza en tiempo récord para borrar una noche negra en tierras peninsulares.

FICHA TÉCNICA

SD Ponferradina (4): Manu García; Son, Ríos Reina (Luis Valcarce, 6’), Trigueros, Óscar Sielva, Isi, Larrea, Kaxe, Nacho Gil (Bravo, 64’), Russo y Yuri (Fullana, 77’).

Entrenador: Jon Pérez Bolo.

CD Tenerife (0): Ortolá; Luis Pérez, Alberto, Sipcic, Mazán; Aitor Sanz (Miérez, 55’), Milla, Borja Lasso (Álex Bermejo, 65’); Suso (Naranjo, 65’), Malbasic y Dani Gómez.

Entrenador: Aritz López Garai.

Goles: 1-0, Yuri le gana la partida a Sipcic en un balón largo y fusila a Ortolá (16’); 2-0, jugada por banda derecha que Sipcic toca en su intento de cortar y se marca en propia puerta (46’); 3-0, Álex Aizpuru tras un pase de Yuri (60’); 4-0, Yuri después de gran acción personal (77’).

Árbitro: Saúl Ais Reig. Amonestó por parte local a Russo e Isi; y a los visitantes Aitor Sanz, Luis Pérez y José Naranjo.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la tercera jornada de Segunda División, disputado en el Estadio El Toralín ante 5.548 espectadores.