Redacción Deporpress | El CD Tenerife ha empezado este curso 20/21 casi de manera idéntica en defensa a como lo hizo la temporada anterior, con López Garai al frente del banquillo y que le llevó a tomar decisiones drásticas en defensa.
Los errores cometidos en los dos goles encajados ante el CD Mirandés que costaron la derrota (1-2), en el que se vieron implicados de manera directa los dos centrales, Nikola Sipcic (y Ortolá en su cas0) y Bruno Wilson, recuerdan a los primeros partidos del año pasado cuando el propio serbio y Alberto Jiménez, pecaron de fallos individuales que lastraron al equipo.
Los dos terminaron por salir de la defensa blanquiazul, aunque con el paso de la competición volverían a ser pareja de centrales y a un ritmo muy alto consolidándose en las alineaciones como indiscutibles para Rubén Baraja.
El propio Garai reconoció haberse precipitado con Sipcic, que cometió errores de bulto en El Toralín frente a la Ponferradina, o en casa contra el Numancia.
Por su parte Garai señaló públicamente a Alberto como culpable a principios de curso de la derrota en el Heliodoro frente al Fuenlabrada, acusándole de «no querer correr».
De esta campaña se llevan tan solo tres jornadas disputadas, pero la imagen de los errores contra el Mirandés, y otros dos antes en Alcorcón (de Bermejo en la marca el primero y de Wilson en el segundo), recuerdan peligrosamente a aquel que condenó las aspiraciones insulares a las primeras de cambio, estando casi en puestos de descenso a Segunda B a final de 2019.