@juanjo_ramos
Es tarde. El jueves se ha hecho largo, demasiado largo. Pero me queda la cita semanal a la que no puedo ni quiero faltar. Con la tele de fondo, ya en casa, me pongo delante del ordenador para iniciar la reflexión semanal. Cuesta elegir tema. Sobre todo si se te ha venido el tiempo encima.
Entonces pienso en Michelle Alonso, nuestra sirena tinerfeña. Orgullo de la Isla y de toda España con su oro paralímpico en Río de Janeiro. Son dos ya, después del conseguido en Londres hace cuatro años. Pienso en el trabajo que le ha costado ser la mejor, en el camino recorrido, en cada día de esfuerzo, en el liderazgo de José Luis Guadalupe y en lo reconfortados que deben sentirse ahora, con el trabajo bien hecho y los resultados corroborando que, efectivamente, así es.
«Cuando pienses que no puedes, ponte un vídeo de los Juegos Paralímpicos» escuché decir en una ocasión. Con toda la razón, claro.
Viendo a Michelle nadar hacia la victoria rebrota la vena del periodista justiciero al que le gustaría dar mayor protagonismo a disciplinas ahora desplazadas a los minutos o páginas finales de los medios de comunicación. ¿No merece más el CV Haris por ejemplo? Sí, por el trabajo y los resultados. Por las dificultades superadas. Y por las facilidades que dan para trabajar.
Pero el fútbol, el maldito (¿o era bendito?) fútbol se lo come todo. Fundamentalmente el masculino porque nos sigue costando acercarnos al Granadilla Egatesa y al Tacuense.
La audiencia les da la razón. Al Heliodoro, con un Tenerife que no vive sus días más brillantes, van casi 8.000 personas. El Iberostar, en el mejor momento de su historia, festeja llegar a 4.000. En el fútbol femenino es un éxito reunir a 500. En el fútbol sala veremos este sábado a 300 valientes con suerte. Costará recuperar la «fiebre Uru».
Por eso, seguiremos aguantando limitaciones para informar, caprichos de algunas estrellas, algún mensaje o reacción infantil y hasta alguna calentura cuando las cosas no salen como todos desearíamos. Porque, aunque no nos caiga bien un presidente, un entrenador o un jugador, aunque nos gustaría que tuvieran la naturalidad de Michelle, la humildad del Haris o la capacidad de crecimiento del Canarias, somos del Tenerife. Y perdonamos casi todo.
PD. Hecha la crítica a la parafernalia que rodea el fútbol, justo es aclarar que hay un grupo sanísimo en el vestuario del Tenerife. Tanto que creo que esta puede ser la temporada. Ojalá.