Por @martintravieso
Si Miguel Concepción no cree que Aritz López Garai esté capacitado de reconducir los resultados del equipo blanquiazul, ¿para qué tardar en tomar una decisión que parece que se adoptará más pronto que tarde?
Nunca he creído que darle un ultimátum a un entrenador sirva de algo. Y mucho menos si ese ser o no ser llega en el partido en el que te tienes que enfrentar al intratable líder de la categoría: el Cádiz de Álvaro Cervera. Cuando le das una última oportunidad a un míster quiere decir que ya hay una pérdida de confianza evidente y que nada se solucionará ganando un partido. En estos casos, lo mejor es destituirlo cuanto antes y no perder más tiempo. Un tiempo que puede ser precioso más adelante.
Parece claro que solo logrando varias victorias consecutivas, el míster vasco salvaría el pescuezo y, a día de hoy, se me antoja complicado que este Tenerife sea capaz de enganchar tres o cuatro victorias que le saquen del atolladero en el que se encuentra.
Así las cosas, López Garai aguarda a que el Heliodoro sea su ejecutor. La afición será la que encargada de darle el tiro de gracia a un proyecto deportivo que acaba como tantos otros: con más pena que gloria.