Por @AleixValero
El CD Tenerife llega con la soga al cuello en este tramo final de temporada. A pesar de la mejoría en los números tras la llegada de Joseba Etxeberria, lo cierto es que la derrota en Soria dio un frenazo, casi en seco, a las aspiraciones blanquiazules para meterse en el play off de ascenso.
Leíamos esta semana que los jugadores han realizado algo así como una conjura, haciendo números, de lo que tienen que conseguir para poder alcanzar la sexta plaza, en un esprint final en el que ya no se van a permitir errores, ya está cubierto el cupo de ellos de toda la temporada. Algo así como un mediofondista en atletismo que llega a la última curva teniendo que remontar para alcanzar un podio que parece imposible.
Quedan 11 jornadas, 11 fechas, 11 finales, y si los tinerfeños son capaces de repetir lo realizado con Exteberria al frente cada seis partidos (cuatro victorias, un empate y una derrota), lo lograrán. Pero todo estriba en la obvia dificultad de conseguir firmando una puntuación de ascenso directo de aquí hasta el final, superar a nada menos que seis equipos en la clasificación, y hacerlo precisamente con rivales que están lanzados, como Real Zaragoza, Oviedo, Sporting, Cádiz o Numancia, el último verdugo; son palabras mayores.
No todo es negro en el horizonte. Aunque el panorama no es precisamente para ir descorchando el champán al menos seis de los 11 partidos serán en el Heliodoro, donde si el Tenerife empieza por ganarle (tiene que hacerlo y de manera convincente) al Lorca, ya superará incluso sus números como local en los mismos partidos que la temporada anterior, en la que nos quedamos a un mísero gol del ascenso.
Y el siguiente visitante a la isa será el colista Sevilla Atlético, impensable e imperdonable es ceder puntos ante cualquiera de estos dos rivales. Hay que ganar esos seis puntos en casa y pensar ya luego en el Huesca, tercero en jugar en el Rodríguez López. Serán sin embargo, creo yo, los partidos fuera de casa los que determinarán si se alcanzará la sexta plaza. Porque en ese período de tiempo hay que visitar a Osasuna, ahí es nada, y a la Cultural, con la permanencia en juego.
Aunque el discurso de los profesionales de esto es ir partido a partido, y no pensar más allá de los tres puntos en juego del fin de semana que corresponda (en este caso Lorca), es imposible no fijarse en lo que depara el calendario. Eso es fruto de no haber hecho bien las cosas fuera de casa, el auténtico lastre del equipo, que además deberá superar visitas tan complicadas como Vallecas o Cádiz, amén de la mencionada a Pamplona, que son, como digo palabras mayores.