Redacción Deporpress| Este sábado tuvo lugar una brutal agresión a un jugador de 16 años, Cristian Brito, del Unión Isora, en el partido que enfrentó a ese equipo contra el Ibarra B en el campo de Villa Isabel. El incidente se saldó con alguna detención de los implicados.
A la conclusión del encuentro, un grupo de espectadores saltaron al terreno de juego para golpear al futbolista, al que causaron una doble fractura de mandíbula que lo mantiene ingresado en un hospital.
El padre del menor, Luis Brito, vivió lo ocurrido desde el campo de fútbol y aseguró este lunes en los micrófonos de Cope Tenerife que «estaba a 15 metros cuando le dieron la patada, pero no me di cuenta de que era él hasta que lo vi tirado en el suelo«.
Brito relató que «la patada que recibió mi hijo fue a matar». Fue una situación difícil de controlar ya que, pese a que varias personas intentaron impedir las agresiones, no había forma de parar a todos estos energúmenos que seguían golpeando en el suelo a Cristian aunque este yaciese inconsciente en el suelo. «Pensé que mi hijo se moría».
Luis Brito confiesa está «destrozado» pese al tiempo que ha pasado desde la agresión. «No puedo dormir, ni borrar la imagen de mi mente». Describe la acción «como si le hubieran pegado una patada a una pelota. Pero no era un balón, era la cabeza de mi hijo».
El progenitor del futbolista agredido tampoco entiende cómo pasan estas cosas en el fútbol «a cada momento», añadiendo que se suponía que en el partido solo podían entrar los padres de los jugadores «y el campo estaba lleno», concluyó.