Redacción Deporpress | El Real Mallorca va camino de la Segunda B. Ahora mismo solo le separan tres puntos del abismo después de encadenar cuatro derrotas consecutivas, la última ante el Alavés, al que puede considerar desde ya un rival directo. Cuando Lluís Carreras sustituyó a José Luis Oltra fijó el objetivo en «pelear por entrar en el play-off, pero sin descartar el ascenso directo». Nada más lejos de la realidad. Sus números dictan un camino muy distinto.
Desde la llegada del técnico catalán, el cuadro balear ha obtenido cinco de los 27 puntos en juego. Ganó a Tenerife y Real Madrid Castilla de forma consecutiva, pero enseguida esos resultados parecieron evaporarse. Dos empates y cinco derrotas, las cuatro últimas consecutivas, completan el balance de un entrenador que ya escurre el bulto cuando se habla de su continuidad en el banquillo: «Creo que no estoy cuestionado, pero preguntad a los que mandan».
El siguiente partido será ante el Eibar, segundo clasificado, y Carreras tiene claro el objetivo: «No he sabido cómo sacarles de esta situación y soy yo quien debo darles soluciones. No puedo bajar los brazos ni mirar hacia atrás, solo hacia adelante».