Redacción Deporpress | Las Palmas volvió a malograr una ventaja por tercera jornada consecutiva. Los amarillos se adelantaron este viernes al Málaga con un gol de Eric Curbelo, en un partido de más tensión anímica que brillo en el juego. El 2-0 no llegó pese a las oportunidades generadas pero el mazazo llegó en otra acción de pizarra, rematada por Lombán (1-1).
El punto mantiene en ralentí la marcha del equipo de Pepe Mel, tras diez jornadas huérfanos de victorias. Lo peor sigue siendo la plaga de lesiones: Varela no pudo jugar descartado antes del encuentro, Aridai volvió a retirarse con molestias y Benito también expresó a los doctores problemas físicos. La epidemia de lesiones y empates no acaba.
Las Palmas no pudo disimular en el campo su falta de confianza en el juego y la ausencia de frescura para originar el peligro. Ocurría además frente a un rival que se presentó con lecciones aprendidas. A los jugadores de Sergio Pellicer, en cambio, no les costó acomodarse en el terreno nutriendo líneas para dificultar las iniciativas de Pedri, Benito, Aridai y Narváez, que eran los amarillos en teoría más incisivos.
En el primer periodo pudo el Málaga colocarse al frente en el marcador. Porque se presentó en campo rival con mayor intención que los jugadores de Pepe Mel. Al menos en el primer sector temporal del partido. Valles tuvo que desviar con el pie un peligroso disparo y el colegiado pudo pasar por alto un agarrón en la camiseta de Fabio a Sadiku. Por menos que ello, y fuera del área, en el choque de ida la UD fue castigada con un penalti que sirvió para el empate andaluz. Pero en esta oportunidad, con más criterio que entonces, Ortiz Rivas dejó en nada las protestas andaluces.
Las Palmas no estaba entonces en el partido pero se fue metiendo en las jugadas de estrategia. La mejor ocasión local fue para Javi Castellano, con un desvío de cabeza tras córner que no encontró portería. Las ocasiones del Málaga se fueron diluyendo y las de Las Palmas aparecieron en el tramo final del primer periodo, aunque sin el acierto ante un sereno Munir.
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