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Oskita, por @ivanvillanua

Me importa un carajo si uno u otro ganan las elecciones al Tenerife, si el Choco se queda o no en Tenerife o la cesión de Cristo al Barcelona B o Real Madrid. Me importa que te has marchado y no nos has avisado a tiempo para prepararnos. Y eso, a los que siempre te hemos tenido presente, nos ha pillado por sorpresa.

No era necesario buscarte en el sur. Bastaba con dar un paseo y escuchar tu grito de guerra. «¡Qué pasó, pichón?». Esa exclamación suponían dos cosas: la primera, que te habíamos encontrado; la segunda que, al hacerlo, teníamos las espaldas bien cubiertas. Oscar, oscarito, oskita el del sur….daba igual cómo preguntáramos por ti. Cualquiera sabía a quién nos referíamos. Porque no eras un ciudadano más, fuiste siempre el mejor de los embajadores de aquella parte de la isla. Amigo, camarada, anfitrión y gran alcalde.

El maestro Pitti nos presentó durante un evento deportivo. Desde entonces tú te encargaste siempre de mantener viva la llama de la amistad. Conmigo y con todos los que nos dedicamos a esto en la capital. Cuando venías, nos encontrábamos. Cuando íbamos, nos encontrabas tú.

Se va hacer difícil ahora bajar y no verte. Reirnos de cuando éramos más jóvenes y sumábamos anécdotas. Se nos hará a más de uno muy complicado entender que, cuando caminemos, no volveremos a escuchar ni tu voz ni tu manera de sorprendernos. Solo espero que estés reorganizando como tú solo sabes eso ahí arriba. Y que pronto entiendan que ha llegado el mejor embajador del cielo. Ya que te vas a quedar que, por lo menos, sepan ‘quién es el hombre del sur’. Hasta siempre Oskita.  Y gracias por todo.