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Orgullo

Por @juanjo_ramos

Ahora que parece que todo está mal y que nada tiene solución es cuando más tranquilos debemos estar. Hay partido en 72 horas. Podemos incendiar la Isla, pedir cabezas y señalar como hacemos siempre (aunque nunca haya funcionado) o podemos callarnos la boca y dejar trabajar a Ramis y los suyos.

Creo que el entrenador debe conocer mejor a su plantilla. Para evitar poner a Kakabadze cuando le falta ritmo y está lejos del rendimiento de Shaq. Creo que le vendrá bien no disponer de Folch el lunes a ver si se anima con la pareja Aitor-Vada. Creo que debe replantearse el uso que hace de Fran Sol y también esa teoría de que estos momentos no son para los jóvenes. Porque cuando falta acierto es mejor el desparpajo.

Creo que los jugadores deben replantearse lo que piensan de ellos mismos como grupo. De su alta consideración vienen los males de este inicio. Por la autoexigencia y por la sobrevaloración. Solo así se entiende la ansiedad de las primeras jornadas o que contra el Sabadell salieran sobrados y menospreciaran a un rival que se puso 0-2 en 18 minutos con un 22% de posesión.

Pero creo sobre todo en la capacidad de jugadores y técnico. En que son mejores de lo que han demostrado, aunque no tan buenos como ellos pensaban. Conviene tocar fondo para coger impulso y empezar a salir. Urge llegar al punto mental (que no clasificatorio) alcanzado tras la derrota en Riazor hace poco más de un año. Entonces, todos se conjuraron para afrontar el único partido posible: el siguiente. Batalla a batalla sin pensar en la guerra.

Fue así, dándole importancia a cada detalle, siendo conscientes de las limitaciones individuales y colectivas, como sacó la cabeza el Tenerife de Rubén Baraja. Y fue así como, sin habérselo planteado, se encontró en las jornadas finales con opciones de playoff.

Este equipo no es peor que aquel, aunque no tenga a Luis Milla. Pero tiene defectos. Algunos se podrán corregir en el mercado de invierno. Con otros, estructurales, habrá que cargar hasta junio. Pero el caso es que puede competir mejor de lo que lo está haciendo. Además, tiene un deber, gane o pierda, el de hacernos sentir orgullosos de lo que hacen sobre el campo. Y eso, en 16 jornadas, apenas ha sucedido.

P.D. Momento para el fútbol y el trabajo, no para el ruido y las guillotinas. Hay que ganarle al Leganés. Pero ustedes sabrán.