Por @JF_Rojas
Ayoze: Sigue siendo el asunto del que más se habla y me temo que lo seguirá siendo mientras no se resuelva. Escribía sobre esto la semana pasada y añado ahora que como aficionado no le pediré al Tenerife un esfuerzo que no pueda asumir. Lo que sí le pido es que esté a la altura de la situación, comprendiendo lo que significaría en muchísimos aspectos mantener al jugador en un futuro próximo. Escucho a gente que valora la cuestión desde la perspectiva de la economía familiar o del equilibrio del vestuario. Argumentos muy respetables pero que, en el fondo, conducen a negar la posibilidad de que el Tenerife pueda contar con futbolistas realmente buenos. Yo no los comparto. Primero por la cuestión de autoestima y ambición a la que me refería en la columna anterior. Y segundo porque hablamos de un producto de cantera y por tanto de una inversión. Toda inversión entraña un riesgo y de lo que se trata es de querer o no asumirlo. Lo que espero es que la apuesta del Tenerife por retener a Ayoze esté a la altura de la clase de jugador en que puede llegar a convertirse.
Orden y talento: El partido de Barcelona nos enseñó la cara oculta del Tenerife de este año. Ese método de construir la identidad de tu equipo a partir de la del rival deja a veces, como el domingo, la incómoda sensación de que no lo pones todo para ganar. Sigo considerando que en esencia el fútbol es más sencillo de lo que nos pintan. Como explicó en una ocasión Arsenio Iglesias, al final todo se reduce a combinar orden y talento. El trabajo del entrenador consiste en poner las condiciones para facilitar el talento de los mejores jugadores negando a la vez a los del rival. Me pregunto si centrarse sólo en lo segundo no es renunciar a la mitad de lo que se le debería exigir a un técnico. Que levante la mano el que no crea que Eusebio respiró aliviado al conocer que Suso no amenazaría la banda izquierda de su defensa. Esa es la clase de cosas que siguen sin convencerme de Cervera y su Tenerife.
Canarias: Pocas veces un éxito tan grande fue seguido de un palo tan duro. La participación del Iberostar Tenerife en la Copa nos plantea si realmente vale la pena acudir a un evento de semejante proyección en esas condiciones. Es cierto que quedará para la historia la clasificación del equipo pero no lo es menos que para la estadística también quedarán las cifras de la derrota. Pasada ya una semana sigo sin entender que el club aceptara con semejante naturalidad la salida de su mejor jugador a las puertas de un momento cumbre ¿De verdad no se pudo hacer nada por retener una semana más a Sekulic? Los clubes deportivos están hechos para alcanzar estas metas y los aficionados sueñan con ver a su equipo, al menos una vez en la vida, disputando un partido como el del viernes pasado. Que el Canarias se presentara ante el Barcelona en esa condición me parece un fraude deportivo por muchos euros que nos ofrezca el club para justificarlo.