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Oportunidades perdidas

Por @beatrizpalmero

En más de una ocasión la suerte o algún que otro amigo ha dejado en mis manos algún libro de Álex Rovira. No soy muy amiga de libros de autoayuda pero como leo todo lo que cae en mis manos debo reconocer que, en ocasiones, viene muy bien que las páginas te den un par de bofetadas para que despiertes a la realidad y decidas dar, al fin, el paso que necesitas para que aquello que quieres cambiar, cambie, porque si algo he aprendido a lo largo de los años, es que tus circunstancias rara vez cambian por sí solas.

Decía en uno de ellos este autor que hay cuatro cosas que nunca podemos recuperar: una piedra después de haberla tirado, una palabra después de haberla dicho, una ocasión después de haberla perdido y el tiempo cuando ya ha pasado. Y aquellos que, irremediablemente vamos cumpliendo años y, por tanto, experiencia, sabemos de sobra cuánta verdad hay en ello, porque igual que acumulamos años, acumulamos trenes que se fueron y que lamentamos no haber cogido. Y, ya saben, no podemos volver atrás en el tiempo una vez que nos damos cuenta de que nos habría gustado emprender ese viaje.

Claro que muchas veces dejamos partir ese tren porque todo lo que nos rodea no nos deja ver con claridad la situación, ya saben, los árboles no dejan ver el bosque, y damos más importancia a ciertas circunstancias que, luego, el tiempo nos demuestra que no eran tan importantes. Y debemos aceptarlo. La perspectiva con la que tomamos decisiones no siempre es la adecuada. Lo peor, en mi opinión, es dejar partir el tren conscientemente, sabiendo lo que significa. ¿Cómo podemos ser tan idiotas? Pues lo somos.

Y esto me trae a la memoria otra reflexión. En Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haraki Murakami escribe en boca de su personaje May Kasahara: Uno acabaría diciendo: «Todavía tengo muchísimo tiempo. Ya pensaré en ello más adelante». Pero eso, en la realidad, no es así. Nosotros debemos pensar en este instante, aquí y ahora. Mañana por la tarde quizá muera atropellada por un camión.

Y así, seguimos pensando que en algún momento llegará otra oportunidad cuando acabamos de desperdiciar una más. Y decimos que aún queda mucha liga y muchos puntos por jugar, y que sólo hay que pensar en el próximo paso, cuando hemos tropezado varias veces en los anteriores, siempre en busca de una oportunidad que, cuando llega, no sabemos aprovechar. Así que, ustedes permítanme este ejercicio de pesimismo. A estas alturas, con la segunda vuelta empezada, dudo mucho que este Tenerife acabe de engancharse a la lucha por el play off. Si ya hemos desaprovechado varias oportunidades sabiendo que lo eran, ¿qué nos hace pensar que la próxima vez que pase el tren sí lo cogeremos?

Veo cómo se aleja de nuevo el tren. Lo miro con tristeza. Y deseo que me den con este artículo en todos los besos subidos al próximo que parta de esta estación.