Skip to main content Scroll Top

Oportunida única

Por @beatrizpalmero

Reconozco que es una competición que siempre me ha fascinado y, por unas causas o por otras, nunca he tenido la oportunidad de vivir in situ. Hablo de la Copa de la Reina de Voleibol, que los aficionados a este deporte tendremos, al fin, la suerte de disfrutar en Tenerife. La última vez, en el año 2000, aún estudiaba en tierras peninsulares la carrera de Periodismo. Por entonces, el Club Voleibol Tenerife, a la sazón Marichal Airtel, ya se había consolidado entre los grandes de España y preparaba su asalto a la competición europea. Sobre el parqué del Santiago Martín lograba entonces el quinto de los once títulos coperos que lograría conquistar.

Desgraciadamente, dieciocho años después, el voleibol español ha dado un paso atrás. La crisis golpeó duramente a un deporte cuya Federación, lejos de mimar a los clubes, ha hecho más bien poco para ayudar a mantener a flote sus principales competiciones, aunque la Copa sigue capeando bastante bien, debido a su emocionante formato, el temporal que ha azotado al voleibol nacional.

Afortunadamente, en Canarias siempre se ha mantenido la afición a este deporte, pese a la desaparición de su club insignia, el Club Voleibol Tenerife. La isla mantiene un alto número de fichas y tres equipos en la élite con mayor o menor fortuna: el Aguere, que desgraciadamente vive sus horas más bajas; el recién llegado, el Arona Tenerife Voley, y el heredero del mítico Marichal, el Fachadas Dimurol Libby’s Haris, vigente campeón del torneo del KO.

La trayectoria del equipo blanquiazul es, sin lugar a dudas, destacable. No podemos olvidar que el equipo senior fue creado en la temporada 2014/15. En poco más de tres campañas han logrado una Copa Princesa y un ascenso, dos subcampeonatos de Superliga, una Supercopa de España y una Copa de la Reina, un título que en Canarias sólo había logrado el Marichal. Está claro que el club está haciendo las cosas bien, buscando patrocinadores, mimando a los equipos de base y creando afición.

Tienen ante sí un reto precioso, difícil, por cuanto el Minis de Arluy Logroño parte con la vitola de favorito, pero no imposible. Ya lo demostraron el año pasado y, en esta ocasión, tendrán la baza de jugar en casa. Ahora necesitan que el público responda. Por precios muy asequibles (5 euros el abono para todos los partidos) podremos disfrutar de un espectáculo único y el ambiente tan especial que siempre se genera en este tipo de citas. Es un buen momento para que el público se enganche de nuevo a un precioso deporte que aún tiene que dar muchas alegrías a esta isla. Pero, sobre todo, es una oportunidad única para vivir una competición única. Quién sabe, tal vez tengan que pasar otros 18 años para verla de nuevo en Tenerife.