Por @pabloalbelo
El Tenerife ha activado este jueves su particular operación salida. Hasta tres jugadores han abandonado ya la disciplina insular, aunque puede que no sean los únicos. Los motivos son bastante diversos. Un evidente divorcio con el entrenador, como el caso de Sergio Aragoneses; el bajo rendimiento mostrado por Óscar Rico, quien confirmó que quizás no estuvo a la altura de lo que se esperaba de él: y una salida forzada, como la de Raúl Llorente, quien ha encontrado acomodo en otro equipo. La falta de minutos podría propiciar también que se marchen Guillem Martí o Alberto, este último quizás cedido.
Sin embargo, el problema está ahora en los que deben llegar. La primera parte del trabajo ha sido acertada por parte de la dirección deportiva blanquiazul, pero queda lo más difícil. Lógicamente, había que dar salidas para poder incorporar jugadores, pero quedan dos cuestiones por aclarar: la primera es saber cuánto libera cada uno de ellos en las arcas del CD Tenerife, y la segunda es saber quienes vendrán. Cervera deja todo el trabajo en manos de Quique Medina, quien debe ahora acertar con los futbolistas que debe reforzar la plantilla. Un error en el mercado de invierno puede pagarse caro, por lo que se debe hilar muy fino. Otro Óscar Rico, por poner un ejemplo, no sirve de nada. Queda trabajo por delante. Mucho, diría yo…