Por @juanjo_ramos
Momento peligroso para el CD Tenerife y su entorno. Con las heridas aún cerrándose del conflicto que dividió al tinerfeñismo entre partidarios y detractores del anterior entrenador, va el nuevo y empieza con derrota. Cabía dentro de los pronósticos. El Girona, mejor equipo de 2015 hasta ahora en Segunda, era un hueso duro de roer. Pero lo peor fueron las sensaciones.
Porque los blanquiazules protagonizaron una espantosa primera parte. Junto a los primeros 25 minutos de la visita a Valladolid, lo peor de la temporada. Apenas se acercó con peligro al marco rival mientras recibía un gol y se salvaba de tres o cuatro claras ocasiones. El ida y vuelta, del que se ha culpado Raúl Agné este jueves, pudo acabar en goleada.
Pero no fue así. Y el equipo insular pudo empatar en los segundos 45 minutos. Lo hizo encerrando al rival en su campo adelantando su línea de presión y cortocircuitando el despliegue catalán. Conclusión: Cuando mejor defendió el Tenerife, más cerca estuvo de igualar. Cuando perdió el equilibrio (después del tercer cambio), vio diluirse sus posibilidades.
No se trata aquí de elevar a los altares al inquilino del banquillo de los últimos dos años y medio. Álvaro Cervera es ya pasado y nada bueno trae empezar a realizar odiosas comparaciones con el formato actual del equipo. Hay que caer en la cuenta del peligroso momento que vive el grupo de futbolistas que tiene que sacarnos de este lío.
Identificados a muerte con su anterior jefe, deben aceptar que la situación ha cambiado. Que la forma de trabajar es distinta y, seguramente, tan válida como la otra. Y por supuesto, que deben acatar la decisión del cambio y esforzarse al máximo. Hasta ahí no debería haber pegas. El problema llega cuando toca olvidar automatismos futbolísticos (y de gestión de grupo) de dos temporadas y media. Algunos que llevaron al éxito hasta hace unos meses. Automatismos en los que se sentían cómodos. Que desarrollaban con naturalidad.
A Agné le toca el duro papel de convencer a sus futbolistas de que sus ideas también pueden funcionar (yo no tengo duda alguna) y plasmarlo con buenos resultados. Tiene que ser pronto. Antes de que todos, empezando por los protagonistas, nos obsesionemos con establecer esas odiosas comparaciones que ningún bien traerán. Claro que tiene otra opción: relajar los términos de la revolución y, sin renunciar a su libreto, valerse de lo que este Tenerife sabe hacer bien. Vamos, como en la segunda parte ante el Girona.
Mientras el técnico se define, los de fuera debemos tener paciencia. Esa que no se tuvo entre agosto y enero. La frontera está clara: el derbi. Defendía este jueves en Radio El Día Luis Padilla que si para entonces no se ha ganado, se dispararán los nervios. Pero no hay otro camino que esperar una primera victoria que cambie la dinámica. Entonces veremos todo de otra manera. Volveremos a mirar hacia arriba. Aunque solo sea para ver a qué equipo podemos superar cada jornada. Poco a poco. Paso a paso. Como el año pasado.