Redacción Deporpress | Ocho motivos para el optimismo y la cautela con el Tenerife. El club blanquiazul tiene motivos para ser positivo en la final por el ascenso en el Heliodoro, pero también para ser precavido. A estas alturas, los de Luis Miguel Ramis llegan como invictos en los tres partidos disputados de las eliminatorias del playoff, pero existen cuatro precedentes desde la instauración de este sistema donde el final fue amargo para cuatro ciudades.
Las Palmas, Deportivo y Girona –en una doble ocasión- han sufrido en sus carnes quedarse a las puertas del cielo después de haber llegado al último partido con la condición de invicto.
Las Palmas, pionera en la historia de ‘batacazos’
Sucedió en la campaña 2013/2014, bajo los mandos de Sergio Lobera. La UD se quedó sin el ascenso a Primera, a pesar de no perder ni un solo partido en los encuentros de semifinales y final.
En el primer asalto, ganó por la mínima en el Estadio Gran Canaria al Real Sporting (1-0), repitiendo idéntico resultado en El Molinón (0-1). Luego, en la final, sacó un 0-0 de su visita al Nuevo Arcángel, pero el recordado gol del exblanquiazul Uli Dávila en la última jugada del encuentro truncó sus opciones de la forma más cruel, debido a que en aquel entonces estaba aún instaurado el valor doble de los goles a domicilio (1-1).
El Girona, experto en esta maldición
El último obstáculo del CD Tenerife en el sueño de Primera ha firmado un doblete en estas lides. Ambas, en las dos últimas campañas, con Francisco a los mandos del banquillo. En la 2019/2020, venció en los dos partidos al Almería (1-0 en Montilivi y 1-2 en los Juegos Mediterráneos), pero después del 0-0 en el Martínez Valero, Nino silenció Girona para dejarles sin el ansiado objetivo (0-1) con el Elche.
Repitió destino en la 2020/2021. De nuevo, despachó por la vía rápida al Almería: 3-0 en Cataluña y 0-0 en Andalucía. Ganó en la ida de la final en Vallecas al Rayo (1-2), pero se vio sorprendido ante su gente por el conjunto dirigido por Andoni Iraola (0-2) para alargar su sombra negra en la fase de ascenso.
Destino cruel para el Deportivo
Los pupilos dirigidos por José Luis Martí son otro de los casos que llegaron al último partido sin conocer la derrota. Ganaron 4-2 en Riazor al Málaga y dejaron helada La Rosaleda en la vuelta (0-1).
Sin embargo, después de dar el primer golpe en A Coruña (2-0), se dejaron ir en la vuelta en Mallorca, donde los bermellones firmaron la épica (3-0) para arrebatar la plaza de Primera a los gallegos.
Cinco antecedentes para el optimismo blanquiazul
El Valladolid ha subido dos veces por esta vía sin conceder ni un signo negativo a sus rivales. En la campaña 2011/2012, bajo la dirección del exblanquiazul Miroslav Djukic, sacaron un 0-0 del campo del Córdoba para golear en la vuelta en el José Zorrilla (3-0); en la final, doblegaron por la mínima al Alcorcón (0-1) en Santo Domingo e igualaron en Pucela (1-1). Repitieron este éxito en la 2017/2018, con Sergio González al mando. 3-1 al Sporting en casa y 1-2 en El Molinón. En la final, golearon en Soria (0-3) al Numancia y empataron en la vuelta (1-1).
En la temporada 2012/2013, el Almería dirigido por Javi Gracia consiguió idéntico final feliz. 1-1 en Gran Canaria ante Las Palmas, resolviendo en los Juegos Mediterráneos (2-1). Y en la final contra el Girona, 0-1 en Montilivi y ascenso en casa (3-0).
Precisamente, el Córdoba que dejó sin recompensa a Las Palmas también terminó invicto en la 2013/2014. Los de Ferrer sacaron un 1-2 de la Nueva Condomina ante el Real Murcia después de haber empatado en la ida en el Nuevo Arcángel (0-0). El doble empate contra la UD (0-0 y 1-1) se resolvió gracias al valor doble del gol visitante.
En la 15/16, el Osasuna ganó todos los partidos. Los navarros fueron un auténtico rodillo: 3-1 al Nástic en Pamplona y 2-3 en Tarragona. En la final, 2-1 en Navarra al Girona y 0-2 en Montilivi para los de Enrique Martín. Una fase de ascenso inmaculada de los rojillos.
Y el último es el Elche de Pacheta. En la 19/20, firmó un playoff basado en su férrea solidez defensiva: no concedió ni un solo gol. 0-0 en el Martínez Valero contra el Zaragoza, pero ganando la vuelta en La Romareda (0-0). En la final, el 0-0 en Alicante se resolvió en la vuelta con un gol de Nino (0-1) ante el Girona.