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Por @rondoscutillas

El CD Tenerife ha logrado enderezar el rumbo. Tiene viento de cola y debe aprovecharlo ante el Mallorca para seguir multiplicando sus opciones de aspirar a algo bonito esta temporada. Se convirtió el pasado domingo el grupo que dirige Martí en uno de los pocos equipos que ha logrado ganar a domicilio esta temporada, más prohibida que nunca para los visitantes, y ahora llega el momento de activar el ‘factor Heliodoro’ para seguir creciendo.

Ganar tres partidos consecutivos, si se tiene en cuenta la victoria de Copa ante un Lugo que ya es segundo en el campeonato, no es tarea sencilla. Y mucho menos si la última semana pierdes a tu máximo goleador del pasado curso (Nano), con el consiguiente golpe anímico que esto supone, y te ves obligado a hacer una contrarreloj en los despachos para cerrar tres incorporaciones en los últimos días del mercado (Amath, Aarón Ñíguez y Jouini).

Hay aún cosas por ensamblar en este proyecto, pero dominar en su estadio a un equipo como el Almería es un dato que invita a la esperanza. El triunfo llegó de casualidad y hasta con fortuna, con un gol en propia puerta de un rival, pero hizo justicia a los blanquiazules porque su juego había sido mucho mejor que el de los locales y solo la falta de puntería de los isleños convertía el 0-0 en un capricho del marcador.

Sé que hay ganas de ver al Tenerife de nuevo en el Heliodoro y bastantes aficionados de municipios alejados de la capital a los que el horario les obliga a ver a su equipo por la televisión. Pero a los que vayan al estadio les espera un partido muy atractivo. El Mallorca de Fernando Vázquez también ha tenido que sobreponerse de un mal comienzo liguero y comienza a sacarle el jugo a un plantel con jugadores que marcan la diferencia en Segunda, como Lago Junior, o futbolistas que pueden hacer mucho daño con su verticalidad como Thierry Moutinho, que dejó muestras de lo que es capaz, a cuentagotas, durante su cesión del pasado curso en el Tenerife.

Sin embargo, el duelo que se fragua en la sala de máquinas promete mucho más. Crosas, Aitor Sanz y Vitolo tendrán que discutirle el timón del encuentro a Juan Rodríguez (con más de 200 partidos en Primera entre Málaga, Deportivo y Getafe), Juan Domínguez y Juan Culio. El último fue pretendido por el Tenerife hace algunos veranos, cuando jugaba en Emiratos Árabes, pero él prefirió irse a la UD Las Palmas. El día de su presentación dijo que los blanquiazules fueron los primeros en llamar, pero que él se fue a Gran Canaria porque no había punto de comparación. El año pasado fichó por el Zaragoza y afirmó que ese club era mucho más grande que Las Palmas después de haberse mofado de la entidad maña cuando subió con los amarillos solo unas semanas antes. Como ven, un tipo fiable y de los que hace amigos allá donde va.

Nostalgias aparte de las que despierta un choque entre dos clubes que coincidieron algunas temporadas en Primera en el último lustro de  la década de los 90, el partido de hoy es clave para consolidar la dinámica positiva por la que transita el Tenerife. Si gana, seguirá pegado a la zona de playoffs. Y, lo que es más importante, atraerá definitivamente las miradas de los escépticos que creen que el proyecto actual es más de lo mismo. Vencer al Mallorca es casi como tirar los dados y avanzar con más inercia. Y, con ella, todo es más fácil. Como cuando caes en la casilla de la oca.