Por @rondoscutillas
El derbi ha vuelto a marcar las cartas de la partida que juega el Tenerife para intentar abandonar la zona peligrosa de la clasificación. Los blanquiazules tienen buenas manos, pero terminan cometiendo errores que penalizan la posibilidad de ganarlas. Les cuesta muchísimo alcanzar esa meta parcial (solo lo han hecho 3 veces en 12 jornadas) y, pese a dominar los partidos y merecer mucho más de lo que consigue, acaban normalmente en bancarrota al final de los 90 minutos.
El error de Adrián Ortolá desplumó esta vez las ilusiones de los sufridos seguidores, que vieron con resignación cómo se quebraba una racha de seis años sin perder ante el eterno rival. Además de lo dolorosas que suelen ser estas derrotas, lo peor fue volver a comprobar que, fuera de casa, el Tenerife sigue encajando gol una salida tras otra. Los fallos rotan de protagonista y esta vez le tocó al guardameta, con una acción tan inexplicable como surrealista en un jugador profesional, erigirse en aguafiestas.
Toca volver, prácticamente, al punto en el que se encontraba el Tenerife antes de ganar al Zaragoza. Con Fran Fernández seriamente cuestionado y el interrogante de si lo más idóneo para enderezar el rumbo pasa por un relevo en el banquillo o si, por el contrario, es mejor dejar que el técnico andaluz se encargue de mostrar, de una vez por todas, las virtudes que le hicieron ser el elegido por Juan Carlos Cordero para conducir el proyecto deportivo de esta temporada.
Particularmente no me veo capacitado para opinar al respecto. Desconozco el grado de implicación que tiene esta plantilla hacia su entrenador, aunque el partido de este domingo ante el Logroñés puede ser un buen termómetro para comprobarlo.
Sí puedo afirmar, con rotundidad, que Fernández no ha cumplido con la primera misión que se marcó cuando accedió al cargo. Estamos a punto de alcanzar el primer tercio de la competición y no ha podido cumplir ninguno de los objetivos a corto plazo que se marcaron el 3 de agosto, cuando se le presentó como nuevo técnico del club. Ni se ha arrancado bien la temporada. Ni, por tanto, este Tenerife está tampoco cerca de los mejores.
Sinceramente, echo bastante de menos que alguien desde el propio club, especialmente con todos los datos en la mano como el propio director deportivo, haga un balance de lo acontecido hasta la fecha. Para despejar interrogantes y saber a qué atenernos. Nos haría un gran favor a todos e incluso también a ellos mismos, puesto que los recién llegados también se encuentran con unas expectativas distintas a las que los llevaron a venir a la isla.
Cordero, con lo que diga, contribuiría a dar luz sobre si, como suele pasar en esta tierra, tendemos a exagerarlo todo (lo bueno y también lo malo) o si realmente hay un problema y, entonces, sería obligatorio escuchar cuáles serían las soluciones aplicables. Especialmente para que alguien de dentro se encargue de fijar el rumbo y, por qué no, para que exponga de manera clara a todos cuáles deben ser, a partir de ahora, los principales objetivos.