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O todo o nada (21-9-14)

Por @ivanvillanua

Seré breve porque hablar de lo mismo aburre hasta a quien escribe. Después de este partido donde entiendo que el primer gol es incuestionable y el segundo una cantada al más puro estilo Isabel Pantoja, a Álvaro Cervera le queda una última oportunidad de ser capaz, él mismo, de levantar su moral.

Porque todos tenemos un corazón y una energía. Pero llega un momento en el que nos minamos. Algo normal. Le pasa a usted y a mi. Podemos estar mejor una semana que otra, una temporada que otra, pero evidentemente no se parte con la misma ilusión que el año pasado, cuando lograste un ascenso y tampoco había demasiada responsabilidad. Ahora la cosa cambia.

Si hacen un repaso a la vida profesional de Cervera, siempre se adelantó a las consecuencias. Es por eso que tras el derby, si no se gana, podríamos ir pensando en un nuevo entrenador. Sé que es duro lo que escribo. O quizá no. Pero tampoco creo que sea muy positivo anímicamente para él que siga agotando su fuerza ante un entorno tan negativo y una plantilla que para nada demuestra mimbres de algo más que salvarse y por los pelos.

No pensemos que Ifrán tiene la solución. Ni que Dávila es Araujo. No soñemos con milongas. A día de hoy Las Palmas es infinitamente superior y tienen mejor equipo. Salvemos esa final como mejor sabemos: llenando el campo y apoyando al equipo hasta la muerte. Es la única manera de evitar un desastre. Una tormenta que comienza a enseñar sus nubes negras. Y yo tenía pensado sacar el paraguas hasta bien entrado el invierno.