Redacción Deporpress | No pretendan encontrar la fórmula mágica de lo que será el nuevo Tenerife de José Luis Martí. Por el momento y durante la primera semana la misión está clara: poner en buena forma física a los jugadores después del parón estival. Quizá quien menos está sufriendo las vacaciones es Dani Hernández que al haber estado en alta competición hasta casi el final de la Copa América Centenario su estado físico apenas se ha visto mermado.
El resto de jugadores poco a poco se van encontrando el tono. Algunos con un poco más de peso que otros pero en general y tras cuatro sesiones con las que se cerrará este jueves las sensaciones físicas son buenas. Es el experto en entrenamiento de alta competición Iván Méndez el encargado cada día de abrir el fuego sobre el césped del Mundialito (por la mañana) y Ciudad Deportiva (durante las tardes). Una primera puesta a punto de 20 minutos donde poco a poco se busca la adaptación al medio y la alta intensidad. Tras beber agua, el balón se convierte en el gran protagonista. Martí no concibe un entrenamiento sin que ruede la pelota y así todo se hace no solo más ameno. Hay una regla de oro que hace años que implantó Cruyff cuando llegó a España. «Cuanto más entrenes con la pelota en los pies, más y mejor la conocerás».
Y precisamente mientras rueda el esférico es cuando los aficionados que se dan cita junto al equipo comienza a analizar uno a uno a los veteranos y nuevas incorporaciones. «Tiene buena pinta, se le ve con un toque de la escuela del FC Barcelona. Con razón jugó al lado de Xavi«, destaca Lalé (ex-entrenador del CD Tenerife) sobre Crosas y que no se pierde una sesión de la plantilla.
El juego se combina con la presión en espacios reducidos, acostumbrado al equipo a saber salir de situaciones difíciles en un partido en el menor tiempo posible mientras Martí poco a poco va mostrando pinceladas de la organización de su batallón sobre el campo. La preparación culmina con un breve partidillo y una rutina de carrera continua de poco menos de diez minutos de duración para terminar aumentando la velocidad y escuchando los gemidos como fruto del agotamiento. Si eso es así, como dicen los expertos, es que el trabajo ha sido bien realizado. Al final de la semana, tras nueve entrenamientos, todos se encontrarán mucho mejor.