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Nostalgia

por @juanjo_ramos

Esta semana he visto, con cierta nostalgia, los partidos del playoff que han disputado Numancia y Zaragoza por un lado (1-1) y Valladolid y Sporting por el otro (3-1). Ellos creyeron, nosotros no. Y ver esos estadios llenos, esas ciudades volcadas, esa unidad en busca del gran objetivo del ascenso, que está ahí a solo cuatro pasos, me hace sentir más rabia por la oportunidad perdida. Y llevamos dos. La de esta temporada por malgastar una plantilla de gran nivel (ya hemos analizado las razones) y la anterior porque se nos puso a huevo y lo tiramos por la borda.

¿Qué ha cambiado un año después si miramos hacia el futuro? El punto de partida. El Tenerife 18/19 parte de un punto mucho más sólido que el del ejercicio anterior. Entonces, todo estaba por construir. Y había dinero, más que ahora, pero no unos cimientos tan sólidos. José Luis Martí empezó la temporada con cierta frustración. Es lógico. Se quedó a un gol del ascenso. Joseba Etxeberria lo hará con un gran respaldo y casi de cero. En la plantilla tampoco se han perdido cinco potenciales titulares (Germán, Aarón Ñíguez, Gaku Shibasaki, Choco y Amath) como entonces. Si acaso dos: Longo y Álex Mula.

Cuando los jinetes del apocalipsis blanquiazul cabalgan al galope todo parece un desastre. Pero no lo es. Mientras que el club crece en las redes sociales gracias a una política de comunicación más abierta que la de hace unos años, se nos vende que es un desastre. Cuando el club decide llevar el partido decisivo para el ascenso del Tenerife B al Heliodoro y se meten más de 4.000 personas que hubieran colapsado la Ciudad Deportiva, se nos vende que fue un error porque perjudicó al equipo en lo deportivo (estaría en Segunda B si no le anulan mal un gol). El domingo, que sí es en la Ciudad Deportiva, nos dirán que la instalación es un desastre para el aficionado (que lo es). Y así todo.

Que sí, que sería ideal contar con un presidente mejor, un director deportivo mejor y hasta periodistas mejores. Pero tenemos estos. Y sería más positivo centrarnos en exigir que nos hagan un equipo competitivo que en batallar por una salida que solo propiciaría algo que ningún blanquiazul desea: los malos resultados.

La temporada 18/19 está en estado embrionario. Ni siquiera hemos escuchado a Alfonso Serrano valorar la anterior y explicarnos por dónde irán los tiros en la planificación del nuevo curso. Pero pronto empezarán a llegar los fichajes, en un mes se iniciará la pretemporada, llegará el derbi, el sorteo del calendario y volveremos a ilusionarnos. O no.

Porque mientras todo eso sucede, aún podremos cogernos algún sofoco con la Fundación, los abonos, las equipaciones y hasta algún fichaje que se escape. Pero recuerden: siempre hay elección. Se puede ir por la vida pensando que todo es un desastre, la gente es mala y que conspiran contra ti. O bien creer, ilusionarse, exigir con cabeza y confiar. Para los reproches del futuro siempre hay tiempo.