Redacción Deporpress | El cambio de relevo en el banquillo no trajo el resultado deseado, e incluso metió al CD Tenerife por primera vez esta temporada en puestos de descenso.
Más allá de estilos, prisas, sesiones preparatorias, filosofía, teología y demás ciencias, el Tenerife de Baraja, con el atenuante del poco tiempo que ha tenido de momento, nos deja una derrota calcada a otras muchas en este curso.
Sigue pecando el Tenerife, y da igual el tipo de entrenador al frente (Garai, Sesé o Baraja) de ser endeble en las dos áreas, la propia y la rival. En defensa un nuevo despiste en la marca propició el primer gol (del segundo mejor ni hablar), nada nuevo en estas orillas. Remate de un saque de esquina y me despisto del jugador al que estoy marcando para que remache solito en la línea del área pequeña; todo en orden.
Y en la rival más de lo mismo, o nada de nada. Un solo disparo entre los tres palos según la estadística oficial (ni recordamos qué acción) en noventa y tantos minutos de partido es bagaje pobre, de equipo de descenso, zona en la que ya está el equipo, tres entrenadores después.
Hoy, e insistimos con el beneficio de la duda que merece Baraja, no se supo exactamente a qué jugaba el Tenerife, que volvió a ganar el dato de posesión de balón, pero una posesión inútil, plana, horizontal. Como dijo el propio Baraja, sin encontrar espacios ni profundidad para realizar centros laterales.
Habrá que armarse de una paciencia que el entorno mediático no acostumbra tener en la isla para ver si el juego mejora, si llegan los resultados y ese equipo sólido que adelantó Víctor Moreno que encontraría el Tenerife de la mano del nuevo entrenador, cuando al menos antes, aunque los resultados fueran los mismos, sí sabíamos a qué se jugaba; nos hundimos nosotros solos.