Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | No nos da. Lo más triste del partido de este jueves contra el Málaga es que la sensación es que este equipo no da para más, que no hay más cera que la que arde y que el único objetivo al que aferrarse es la permanencia. Decía Pepe Mel en rueda de prensa posterior al partido que hasta el minuto 60 su equipo fue superior y que toca elevar ese minutaje hasta el 70 para el siguiente partido, luego para el 80, el 90, etc…
Es a lo que aspira el Tenerife. A desnivelar el partido antes de la hora de partido…o sufrir. No hay suficiente físico ni calidad por el momento para más. La batalla por la permanencia va a ser muy larga, y aunque algún jugador de dentro del vestuario ‘apostaba’ por salir de puestos de descenso antes de acabar el año, la cosa pinta que será para más largo, pero mientras se salga antes de abril…firmo.
Capítulo aparte, en cuanto a la falta de gol, es el estado actual de los delanteros, Enric Gallego y Ángel, del que incluso en rueda de prensa apuntó Mel que está esperando sus mejores versiones y que llegó a la isla pensando en poder alinear incluso a los dos al mismo tiempo, peor ni uno ni otro están demostrando estar finos, y no solo de cara al gol, y el recambio joven, Yanis Senhadji, ni cuenta, ni se le espera y saldrá en enero seguramente.
Aunque el míster se quiera quedar con lo positivo del encuentro, pensando más en los primeros 60 minutos que en el tramo final, lo cierto es que este es un equipo plano, sin ideas, y que muere físicamente. Al que le falta una larga pretemporada, un reseteo mental, táctico y físico para el que no tiene tiempo y, mucho me temo, que tampoco paciencia. Hoy el equipo se llevó una pitada al final del encuentro, cuando hasta ahora las protestas se dirigían hacia José Miguel Garrido (tampoco escapó este jueves del recuerdo de su afición), pero el caldo de cultivo no puede ser peor.