Redacción Deporpress | Nunca paró de cosechar buenas noticias. Daba igual cuan difícil fuera la competición o si llegaban rivales nuevos al circuito. Todos le miraban de refilón porque no había nadie ni mejor ni más rápido que él. Más de uno aprendió donde estaban las Islas Canarias. Porque Néstor Jorge se encargó de ello durante todos los años que se dedicó a situar a Tenerife en lo más alto del mundo.
Sus inicios comenzaron a los ocho años cuando se montó por primera vez en un ciclomotor aunque no sería hasta los 19 cuando en Güímar ganase su primera carrera con una clásica Derbi Variant y su eterno número 32 a su espalda. Después de efímeros pasos por diferentes modalidades del motor, en 2004 entendió que donde mejor podía demostrar su calidad era en la Supermotard, donde gano el Campeonato de España. Entre prueba y prueba viajaba al torneo europeo donde además quedó tercero. Y tuvo tiempo incluso para tomar contacto con el circo mundial disputando más de una prueba.
Las buenas actuaciones le permiten firmar por dos escuderías italianas. Primero en 2006 con Honda Giletti y luego con Aprilia BQR con quien llegaría un hito para la historia del motor español y canario. En Grecia, conseguiría la primera posición en la prueba del mundial. En 2008 firmó con Yamaha y después de atravesar una lesión en una de sus manos, regresó a la competición en agosto. Austria, pista maldita. Una caída en la segunda vuelta terminó con Néstor muy grave en el hospital. Desde ese día todos conocen la historia. Ocho de lucha, de entrega y de dificultades. Decían sus familiares que en estas últimas semanas había logrado cierta mejoría. Pero una infección pulmonar pudo con el campeón. Néstor Jorge, el mejor piloto español de Supermotard de todos los tiempos se marcha arriba. Posiblemente a volver a volar entre las nubes con su moto.