Redacción Deporpress | Los aguinaldos desde Gran Canaria llegaron este domingo a Sabadell de forma anticipada. El equipo de Pepe Mel reanudó su cosecha de goles en contra, que había paralizado en el reciente derbi, en un partido en el que pagó los errores defensivos de bulto que fue cometiendo ante el conjunto arlequinado.
El 3-1 en el tanteador final es más cosecha por fallos propios, innecesarios algunos, que por la bonanza en el juego vallesano. En realidad el desenlace del encuentro traiciona a quien más lo intentó, pero como el propio Mel dijo hace una semana, ahora Sabadell, 3-Las Palmas, 1 y para la caseta. La medicina se volvió en contra esta vez.
Primero, una decisión de VAR
Los prometedores primeros minutos de la UD Las Palmas se vinieron abajo a la media hora. El fútbol más incisivo del equipo de Pepe Mel fue traicionado por dos errores de bulto en zona defensiva. Primero, un balón mal despejado acabó en disparo desde la frontal (Cuevas) que batió a Valles. Y más tarde (Guruzeta), una falta de atención en los marcajes abrió la brecha hasta el 2-0 antes del descanso.
Las Palmas había sido mejor durante una franja del encuentro, pero el Sabadell se mostró más eficiente a la hora de ajusticiar a su oponente. Era difícil de comprender cómo la buena labor general de la primera media hora tenía ante sí una montaña tras los dos goles de los laneros. Benito y Edu Espiau fueron los que primero pudieron abrir el marcador, en varias acciones de rápidos ataques y remates amarillos. Pero no tuvieron la puntería que los jugadores locales.
La expulsión, sentencia anticipada
Mel debió entender que, tras el 1-0, lo que había planteado no funcionaba. Colocó a Araujo por Loiodice en el terreno de juego para crear más problemas a la nutrida defensa catalana. Pero cuando trataba de rehacer los errores del primer error defensivo, llegó el segundo y el partido quedó lleno de nubarrones para el conjunto grancanario.
Todo lo demás fue un querer y no poder. Las Palmas se esforzó en tener opciones de puntuar en el encuentro… y cuando se reorganizaba con una ofensiva muy profunda, una contra lanera selló de manera anticipada el partido por la expulsión de Jonathan Silva. Sergio Ruiz, con diez amarillos (rosas) en el campo, redujo con una jugada personal. Pero el tercer fallo grosero del día se produjo con un mal despeje de Valles que dejó en bandeja el tercer tanto de los locales. Tanta adversidad sólo podía tener un destino final. El efecto victoria del derbi se ha disuelto en apenas unos días.