Por @juanjo_ramos
Alguien debería hablar con Nano para ayudarle a ver su realidad. En un deficiente inicio de temporada, el tercer jugador más caro de la plantilla ha marcado un gol y ha estado más tiempo fuera del once que dentro.
Es verdad que ahora se ha cruzado en su camino una lesión. Resulta que a Pamplona no fue para evitar riesgos y el sábado serán ya tres los partidos de ausencia. Nada nuevo con los servicios médicos del Tenerife.
Pero centrémonos en Nano. Algo me dice que estas semanas de baja solo van a acelerar su ansiedad. La que ha manifestado desde su llegada en cada partido, la que le ha impedido ser más útil. No es casualidad que se le haya visto más aprovechable cuando los blanquiazules han agitado los encuentros por la necesidad de remontar (ante el Deportivo y el Alcorcón). Ahí, sin pensar, se ha visto a aquel delantero intenso y comprometido. A ese que protagonizó una segunda vuelta de ensueño en 2016.
Porque Nano es eso. Una gran segunda vuelta que debía evolucionar hacia buen delantero de Primera. Pero que, de momento, ha visto ralentizada esa progresión. Ya no es aquel niño que tuvo prisa en irse al Eibar con la Liga comenzada y unos días antes del cierre del mercado. Y tiene 23 años. Han pasado dos temporadas, en las que apenas ha jugado en tres clubes (Eibar, Levante y Sporting) y en las que nunca ha sido la opción principal para sus entrenadores (Mendilibar, Muñiz y Baraja).
Cuanto antes cobre conciencia de su realidad, antes podrá centrarse en trabajar para mejorarla. Con paciencia, pensando en el día a día, olvidándose del final de temporada. De si estará a la altura o de si confirmará lo que muchos creemos: que tiene para más como futbolista. Nano tiene que regresar a 2016, enfundarse el traje de revulsivo y aceptar que ahora están por delante Malbasic y Naranjo. Desde ese sitio ha de ganarse su oportunidad, haciendo buenos minutos y marcando, si es posible, goles importantes.
Discrepo con aquellos que no entendieron su ausencia en Mallorca. Nadie puede decirle a otra persona cómo manejar su dolor en un momento tan delicado. Por mucho que haya jugadores que han disputado partidos en circunstancias similares. Tampoco me parece mal que diga que no celebraría un gol contra el Sporting si así lo siente. Aunque solo haya estado allí cuatro meses.
Pero sí creo que ha llegado la hora tanto de que alguien le diga cuál es su realidad como de que él la asuma. Que se quite el cartel de gran fichaje y que recupere el de prometedor canterano que tan buen resultado le dio. Si no, y eso también deberían decírselo, lamentará tirar una temporada tan importante en su carrera. Hay Nano para mucho más. El problema no está en sus pies. Está en su cabeza.