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Nacho: «Veía en el día a día que el proyecto estaba un poco hueco»

Redacción Deporpress | Nacho: «Veía en el día a día que el proyecto estaba un poco hueco». El exlateral del Tenerife, actualmente sin equipo desde su salida en verano, comentó en una entrevista a FutCast cómo fue su etapa en la isla, así como el desengaño que se llevó cuando no cumplieron con lo prometido.

Firmar por el Tenerife.- “Dos equipos apostaron fuerte por mí: el Sporting y el Tenerife. Pico y pala ambos, dándome la turra en verano, pero tenía que acabar la temporada con el Valladolid y creía que me había ganado un puesto para ganarme esa oportunidad. Otro equipo de Primera era complicado, por lo que me quedaba uno importante de Segunda. El Tenerife había estado a punto de subir y el director deportivo (Cordero) apostó fuerte por mí, no solo de boca, sino también con el contrato y condiciones. Cogimos las maletas para Tenerife dos añitos”.

Inicio difícil.- “Me costó al principio deportivamente, ya que fue un cambio brutal. Había estado en Valladolid y ahora me iba lejos, a Tenerife. Nos costó mucho en casa. Deportivamente tenía en la cabeza que debía volver a Primera, pero estaba en Segunda. Me miraba al espejo y no reconocía que estaba en el Tenerife porque creía que me había ganado estar en Primera. El entrenador y la dirección deportiva siempre apostaron por mí, pero lo pasé mal porque fue un cúmulo de muchas cosas. Cuando íbamos a jugar fuera y me encontraba a alguien del Valladolid, me decían que no podían creer que no estuviera en el Pucela. Mucha gente me transmitió el cariño y no entendían nada. Al final, resignación”.

Fue a más. “Pese a pasarlo mal durante los primeros meses, luego fui encontrándome más cómodo. Parecía que nos habíamos adaptado a la vida en Tenerife. Encontré una vía de escape con unos amigos que hicimos allí, que era también una pareja con niños, lo que nos ayudó a coger aire. Luego fue todo rodado y me reencontré con el nivel que tuve en el Valladolid, siendo de nuevo de los mejores laterales de Segunda, a pesar de estar en un equipo en mitad de tabla. Me encontraba físicamente bien y adaptado”.

Pudo irse y se quedó.- “Poca gente lo sabe, pero recibí una oferta de un equipo de Segunda que apostó fuerte por mí. Me ofrecían dos años, pero dije que no porque estaba contento en Tenerife. El club me dijo que iba a ofrecerme una renovación, que estuviera tranquilo. Había cambiado la directiva y estaban contentos conmigo porque decían que era un pilar importante en un proyecto a medio plazo para subir de categoría, y en teoría con buenos fichajes”.

Segunda temporada.- “En el segundo año llegó un nuevo entrenador, que no apostó por mí todo lo que me había dicho el club. Deportivamente, el equipo empieza bien pero se fue cayendo. Desde dentro veíamos que el equipo no funcionaba, con sensaciones que no eran buenas. Al final juego bastante, aunque no todo lo que me hubiese gustado. Intenté aportar desde dentro y fuera, pero ahí empiezan los problemas con la renovación.

Promesas incumplidas.- “Ellos marcaban los tiempos, pero una vez acaba la pretemporada me dicen que esperásemos a abril. Lo dejamos stand-by y desde el club empiezan a apostar por otro lateral izquierdo. Ya te lo vas oliendo, pero estaba tranquilo porque me habían dado la palabra. Lo alargaron el tiempo y en navidades me dijeron que me fuese tranquilo, que una vez nos sentáramos lo arreglaríamos en 24 horas. Pero pasa navidades y la propuesta del club que recibí no tenía nada que ver con lo que me habían dicho. De hecho, me habían dicho que a los jugadores de 31-32 años se les ofrecía un año, pero que a mí iban a ofrecerme más porque estaban contentos conmigo. Nos sentamos y me dijeron que eran lentejas: o las comes, o las dejas. No hay negociación. Me quedé extrañado porque no iba en consonancia con lo hablado”.

Desengaño.- “Cuando lo ves desde otras perspectiva empiezas a ver cosas que no funcionan. Veía en el día a día que el proyecto estaba un poco hueco. Sí, se quería subir a Primera, pero cómo. Dónde empieza el proyecto. No se mejoraron las condiciones de los jugadores ni los viajes. Ves que no funcionan como prometen. No voy a estar donde no me quieren. El club iba por otro camino. Pude haber estado este año rellenando plantilla, pero no quería estar por estar”.

Su último verano.- “Como llevaba dos años jugando en el Tenerife pensaba que iba a ser más sencillo, pero se fue enquistando. El asunto de representantes no se trabajó como se debería. Se esperó mucho y, en definitiva, las ofertas que me llegaron no me convencieron mucho. Llegó el 1 de septiembre sin poder ir a ningún lado, junto a mi familia, creciendo en otros aspectos. Te queda el gusanillo de la competición, ya que entreno todos los días, salvo los domingos y algún sábado”.