Redacción Deporpress | El lateral izquierdo ha sido históricamente una de las posiciones débiles del CD Tenerife. Siempre más acertado en los perfiles fichados para el carril derecho, la cobertura del ala izquierda en primera línea se había convertido en una tortura prácticamente perpetua. Al menos, hasta el curso presente, donde se ha convertido en una de las demarcaciones mejor cubiertas, con dos ases revolucionarios en el lateral zurdo con Álex Muñoz y Carlos Pomares.
El equipo blanquiazul puede presumir con orgullo de posesión de una de las mejores bandas de la categoría. Dos jugadores currantes, siempre cumplidores y que proporcionan muchas más luces que sombras, tanto en el balance defensivo como ofensivo. Porque atrás, cumplen con sobrada nota, pero es que arriba se han convertido en una de las mejores duplas históricas en el abanico goleador del representativo.
A falta de trece jornadas por delante, el central alicantino reconvertido en lateral por Aritz López Garai ya lleva tres goles, mientras que su competencia directa -petición expresa de Fran Fernández después de tenerlo en el Alcorcón- lleva una menos en su casilla: dos (Castellón y Fuenlabrada, sus víctimas). Un total de cinco goles, lo que supone el 18% de las realizaciones del cuadro tinerfeñista en Segunda División.
Muñoz, sucesor de Isma López y Julio Llorente
Con tres goles, solo Fran Sol supera en el ratio ofensivo a Álex Muñoz. Su condición de bigoleador contra el Albacete se une a la lista de históricos de laterales con pasado blanquiazul. El último no se vivía desde la épica remontada contra Osasuna un 22 de marzo de 2019, de nuevo con el Heliodoro como protagonista. Isma López certificó la remontada (de 0-2, a 3-2) ante un cuadro navarro que terminaría subiendo a Primera.
Del futbolista natural de Pamplona, pasamos al antepenúltimo precedente, que se remonta a la década de los 90. Julio Llorente se apunta a la lista de nombres propios que marcaron dos goles en un mismo encuentro. El vallisoletano, habitual del lateral derecho, entró en este capítulo de ‘rarezas’ un 25 de enero de 1998, en la goleada al Compostela –de nuevo el Rodríguez López como escenario- (5-1). Antes, ya había sido bigoleador en un Tenerife 3-3 Oviedo, bajo los mandos de Heynckes, aunque en esa ocasión lo hizo con ‘trampa’: actuó de central; lo mismo hizo Pablo Sicilia, pero también de central, en un 1-2 al Salamanca en el Estadio Helmántico.