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Mujeres sin límites

Redacción Deporpress | La mujer en el deporte femenino de élite no siempre tiene un papel sencillo. Combinar la actividad que practican más un trabajo o familia, requiere de mucho esfuerzo y sobre todo de sacrificio. Horas de entreno, viajes o competiciones, recompensan cuando el deporte les devuelve toda la fatiga en forma de victorias, títulos o alegrías. Pero cuando los resultados no acompañan, encontrar el motivo a lo que haces en el equipo, en los entrenadores o en el cuerpo técnico que les acompañan, se hace vital para seguir luchando por sus sueños.

Ejemplo de ello, es la colocadora del Sanaya Libby’s La Laguna, Sara Hernández, que compagina su trabajo con el voleibol profesional. Jugar en competiciones nacionales e internacionales, supone hacer malabarismos con el empleo, algo que consigue por «mis jefes y compañeros. Agradezco a la clínica dental en la que estoy, las facilidades que me ponen para que pueda estar con el equipo y también al Club Voleibol Haris y a mis compañeras por entender que no puedo estar siempre».

Hilvanar ambas vertientes no siempre es fácil, «a veces salgo de mi casa a las 8 de la mañana y no regreso hasta las 10 de la noche. Es algo complicado pero se puede». En este sentido, el esfuerzo y la dedicación «merecen la pena, acabas agotada al final del día pero estoy haciendo lo que me gusta y me apasiona, y eso es un lujo». Las mujeres hoy en día «somos ‘todoterreno’ ya sea por compaginar deporte con trabajo o deporte con hijos. Es mucho el sacrificio que se hace pero la base está en la organización», asevera Hernández.

La delantera de la UD Tacuense, Reichel, combina su empleo con jugar a fútbol en la segunda categoría nacional, una situación que afronta con el apoyo de sus directivos, «ellos saben de mi situación y hacen lo posible para que pueda asistir a los entrenos y competir los fines de semana. Trabajo a turnos y hay semanas que falto a entrenos por este motivo», asegura. «El sacrificio que hago es doble, es muy complicado competir a este nivel así, y si sigo es porque el fútbol forma parte de mí». Tras 21 años practicando este deporte, «cuando entreno, juego y compito, me olvido de todo el esfuerzo que me supone».

A pesar de los avances que se han realizado en el fútbol femenino como el recién convenio colectivo, son fruto «del gran trabajo que están realizando las deportistas, y hemos ganado derechos que hasta ahora no teníamos reconocidos como el establecimiento de un sueldo mínimo. Es un pasito más pero yo creo que tenemos que seguir creciendo, somos muchas las que aún no podemos vivir del fútbol», señalaba la jugadora.

Yanira Pérez, del Club Anagués de Tiro con Arco, también gestiona su vida laboral, con la personal y profesional, y para ello ve «compaginarlo todo no es una tarea fácil, le faltan horas al día para poder gestionarlo. Pero sobre todo necesitas tener mucha conciencia de cada cosa que haces, de cada esfuerzo, cada corrección. No puedes entrenar por entrenar, tiene que ser de calidad, ponerle mucho cariño y querer estar ahí», asegura. Aunque la «satisfacción que te genera ser recompensada por todo el esfuerzo que haces, no solo con las medallas que consigues sino con el orgullo que siente tu familia, tus jefes y tus compañeros, vale la pena».

El deporte femenino va creciendo «pero aún queda mucho recorrido para lograr la igualdad. En un futuro si se sigue en esta línea se llegará a eso, pero no sé si las que actualmente estamos luchando por ello lo lleguemos a ver. Además, creo que es indispensable la ayuda de los medios de comunicación porque con su apoyo y con las ganas que cada vez más tenemos las mujeres que nos dedicamos al deporte, los resultados se verán», puntualiza Yanira Pérez.

Son algunos ejemplos de tantas mujeres luchadoras, fuertes, soñadoras, que afrontan cada día como una oportunidad para seguir creciendo y mejorando, en esa fuente insaciable de ganas e ilusión por dedicarte a lo que más te gusta. El deporte defiende la igualdad de oportunidades y derechos, pero es cuestión de todos hacerlo posible.