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Muerto

Por @rondoscutillas

El Tenerife atraviesa por su otoño goleador de cada temporada, ese periodo en el que el balón, de manera caprichosa, se resiste a entrar. Su falta de puntería de cara al marco contrario lo lleva por un árido desierto de empates. Cuatro en Liga de forma consecutiva. Y cinco en global, si se contabiliza también la igualada en Copa ante el Espanyol. El último de ellos se produjo de forma dolorosa contra Osasuna, tras errar incluso un penalti.  Lo peor es que, como sucedió ante los catalanes, las tablas llegaron tras superar al adversario por tierra, mar y aire. En todas las facetas del juego menos en el marcador, la más importante.

Con todo, cero reproches al grupo de Martí. Al contrario, se atisba una adecuada progresión  en intensidad y nivel de fútbol, pese a que la sucesión de igualadas los ha llevado a sumar únicamente 4 de los últimos 12 puntos que ha puesto en juego el campeonato.

Está claro que ese tercio de créditos es un saldo insuficiente para estar con los mejores.  Y no me refiero a la frontera del sexto puesto, que sigue relativamente a una distancia asumible, sino a los dos primeros clasificados. Al ascenso directo, que debe continuar siendo el objetivo y la referencia por el momento. Ahí el agujero se ha hecho considerable y ya hay 5 puntos de margen, casi dos partidos de distancia, entre el Granada y los blanquiazules.

Corregidos los problemas que hicieron saltar las alarmas en Lorca, el Tenerife vuelve a tener este sábado otra nueva prueba de madurez. Debe demostrar que jugar como visitante no es sinónimo de ponerse una camiseta de kriptonita. Y para eso tendrá que ganar fuera del Heliodoro al único equipo de Segunda que, con 12 jornadas disputadas, aún no ha vencido ni un solo partido.

La visita a la Ciudad Deportiva del conjunto hispalense también sería una buena oportunidad para, de paso, acabar con esa norma no escrita de que los blanquiazules son un bálsamo para cualquier equipo que lleve una racha negativa. Que nadie espere un Sevilla B en plan zombi, pese a que es el colista. Solo el Almería y el Numancia han logrado ganarles por más de un gol en lo que va de curso. Y el año pasado, de hecho, el propio Tenerife tampoco pudo con ellos. Ni aquí (1-1). Ni allí (0-0).

Esta semana toca ahuyentar fantasmas y exorcizar, de una vez por todas, los demonios interiores de un equipo que necesita una victoria de manera urgente. En momentos complicados, como el actual, es donde un grupo refuerza las cosas en las que cree y demuestra que, aunque algunos quieran enterrarlo antes de tiempo, no está ni mucho menos muerto.