Redacción Deporpress | Alfonso Serrano se mantuvo en la dirección deportiva del club blanquiazul desde 2014 a 2018. Cuatro años donde ofreció luces y sombras. Ahora, el Tenerife emprende un nuevo reto con un cambio importante en la secretaría técnica, comandada por Víctor Moreno. El conquense liderará el próximo proyecto del curso 2019/2020 donde está ante su máximo reto desde su aterrizaje en la Isla en diciembre 2018: acertar con la figura del entrenador y construir una plantilla a la altura de las exigencias.
El anterior responsable del área deportiva tuvo que hacer frente a importantes salidas. Con menor presupuesto que en la 17/18, paliar bajas tan importantes como la de Juan Villar, Samuele Longo, Álex Mula, Víctor Casadesús o Juan Carlos eran un grave problema. Sin embargo, la reestructuración no tuvo el efecto deseado. Los fichajes en la delantera de Naranjo y Nano resultaron fallidos en cuanto a registros goleadores. Dos de los flamantes refuerzos, que llegaban con el cartel de estrella, se convirtieron en un problema de difícil solución, donde ninguno de los dos se acercó al medio año de brillantez que firmaron en el Nástic y el propio Tenerife respectivamente. Apuestas arriesgadas como Joao y Chilunda resultaron ser un fiasco, saliendo de la Isla en el mercado invernal. Mejores fueron las decisiones con Héctor Hernández e Iker Undabarrena, cuyo rendimiento ha sido aceptable más allá de las particularidades individuales que han influido en cada uno de ellos. Una temporada más con el trabajo medio hecho, y con esa sensación de que habría que recurrir nuevamente a un mercado invernal que tendría que servir como meta de salvación. No llegó a enero. Entremedio, la salida de Joseba Etxeberria de forma premeditada.
Llegaba Moreno. Procedente de la secretaría técnica del Deportivo Alavés, aterrizaba en la Isla con el objetivo de revertir la situación para luchar por los playoffs. Pero falló. El conquense tuvo que ponerse manos a la obra en tiempo récord para completar el capítulo de altas y bajas. Era el elegido por Miguel Concepción. Sin embargo, la carta de presentación no estuvo a la altura. Borja Lasso, una de sus obsesiones, se hacía realidad; pero el sevillano se fue diluyendo tras un inicio prometedor contra el Nástic. Lo mismo sucedió con Uros Racic, cuyo inmejorable debut se fue diluyendo en forma de actuaciones donde le faltó actitud colectiva. Tampoco acertó con Coniglio, en una rara apuesta que se fue del archipiélago sin estrenarse con la casaca blanquiazul en dieciséis partidos. Tampoco Mauro Dos Santos ni Isma López, con contrato en vigor, han dejado un buen sabor hasta la fecha. Las salidas de Bryan Acosta y el traspaso acordado de Jorge Sáenz le dieron cierto margen de maniobra que no supo aprovechar para fortalecer las carencias de los tinerfeños.
El periodo estival será su verdadera carta de presentación. Una temporada que servirá para ver realmente el potencial del equipo apuntalado por Moreno, de cara a la construcción que ponga los cimientos de un Tenerife ambicioso sobre el terreno de juego. Tendrá que jugar con el capítulo de altas y bajas. Y negociar posibles traspasos para permitir nuevas llegadas. Entre ocho y doce incorporaciones, cuyo número quedará definido en función de las salidas, el grado de participación de los canteranos y la interrogante en torno a la figura de Aitor Sanz. De momento, se han puesto las primeras bases. Álex Bermejo es la primera piedra de este nuevo edificio. Pero todavía queda mucho verano. Esperamos acontecimientos.