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Motivación y entusiasmo

Por Tamara De La Rosa

(www.tamaradelarosapsicologa.es)

¿Eres de los que piensan que la motivación es un requisito único y exclusivo para el deporte? Si es así, siento decirte que estás totalmente equivocado. Es cierto que en el deporte la motivación es una de las variables a trabajar si queremos mejorar el rendimiento, pero también es fundamental si quieres dejar de “sobrevivir” y empezar a “VIVIR BIEN”. Es decir, si quieres empezar a disfrutar de tu trabajo, de tu tiempo libre, de tu relación sentimental, de tu relación con los demás, etcétera, tendrás que aprender a entusiasmarte.

Cuando hablo de motivación me refiero a esa fuerza interna que actúa como un potente motor que nos impulsa constantemente hacia adelante. Esas ganas de vivir y de luchar, lo que venga. ¿Lo has sentido alguna vez? ¿Alguien te ha ayudado a sentirte así? Es cierto que es una maravilla contar con esa persona incondicional que solo con escucharte te inunda con palabras de aliento ayudándote a cargar pilas, coger aire, levantar cabeza y seguir hacia adelante. No cabe duda que esas personas pertenecen a nuestra colección de tesoros. Pero aunque tengamos la suerte de contar con este tipo de personas, debemos aprender a motivarnos a nosotros mismos. Cuando logramos adquirir esta habilidad, mejoramos la autoestima, el autocontrol y la autoconfianza. Nos facilita ser una persona optimista, con iniciativa y con un compromiso absoluto hacia nuestros propósitos. Aumenta la probabilidad de descubrir nuestra pasión y nuestro talento (no todos lo encuentran porque no todos se dan la oportunidad de buscarlo). ¡Todo cambia! Cambia nuestro tono de voz, nuestra postura, nuestra mirada, nuestros gestos. Sólo tienes que observar a tu alrededor para darte cuenta que no se comporta de la misma manera una persona insegura, que otra que confía en sí mismo y en sus posibilidades.

Lógicamente, no existe vacuna contra el dolor cuando aparecen momentos difíciles Pero si sabemos dedicarnos esas palabras de aliento que nos ponen en marcha, en lugar de anclarnos en la situación de dolor, lograremos superarlos más rápidamente y con mayor eficacia. Recuerda que los obstáculos aparecen solos, pero los límites y la actitud que tomes ante ellos, la pones tú.

1. Esfuérzate en encontrar ilusiones. ¿Qué te gusta hacer?, ¿Qué te hace sentir bien? Y busca un hueco en tu agenda para dedicarle un tiempo. Lo que te hace feliz, no es menos importante que muchas de las cosas que haces a diario. Cuestión de priorizar y organizarse.

2. Tiempo de reflexión: Con frecuencia, por la rutina o el estrés de nuestro día a día vamos perdiendo ilusiones e intereses, y empezamos a sobrevivir en lugar de vivir bien. Olvidamos los momentos para reflexionar sobre las causas de no sentirnos motivados y satisfechos con lo que hacemos y sobre todo, con nosotros mismos. Abandonamos sueños, ilusiones y hábitos que nos hacían sentir bien. Desarrollar la capacidad de entusiasmarnos en nuestras tareas diarias nos ayuda a obtener mejores resultados y a disfrutar, más y mejor, de nuestro día a día.

3. Disfruta del valor de los pequeños detalles. Basta que desaparezcan para darte cuenta el valor que tenía.

4. Gestionar bien tu pensamiento es esencial para ponerte en marcha. “¿Si otros han sido capaces, por qué no voy a serlo yo?” Pero no solo basta con saber motivarte, sino saber mantener esta motivación. ¿Cómo? Entrenando a diario. Al igual que nuestro organismo necesita alimentos cada día, y nuestros músculos ejercicio para fortalecerlos, para interiorizar la automotivación debemos fomentarla diariamente

5. Traza un plan: Define con claridad tus objetivos en todos los ámbitos de la vida (laboral, personal, social) Una vez identificados, divídelos en pequeñas metas y a partir de ahí,  compromiso con uno mismo, un diálogo interno que te inspire al cambio y refuerzo brutal por cada paso que des. Desde que decides cambiar, ya el cambio está iniciado. No olvides que todo lo que desees si los dejas a nivel mental, no se materializa en nada. Ahora llega un año nuevo que todos comenzamos con nuevos propósitos. Tienes la excusa perfecta para buscar un hueco para ti, buscar lo que necesitas para sentirte mejor, trazar un plan, poner fecha y simplemente, comenzar