Skip to main content Scroll Top

Montañés: «Me fui del Tenerife con una espina clavada»

Redacción Deporpress | El exfutbolista del CD Tenerife, Paco Montañés, fue protagonista en una entrevista concedida a DEPORPRESS, donde no solo habla de su nueva vida, sino también de sus años de etapa en la casa blanquiazul. El extremo natural de Castellón rememora aquella etapa, de la que reconoce haberse marchado «con una espinita clavada».

Procedente del Levante junto a Víctor Casadesús -ascendieron a Primera-, se convirtió en uno de los fichajes de renombre para un CD Tenerife que se había quedado a un gol del ascenso en Getafe. «Empecé bien. Fui a Tenerife con ilusión, con ganas de demostrar lo que había hecho en otros equipos, pero la lesión se alargó más de la cuenta«.

La fractura de tobillo le tuvo medio año en el dique seco, después de un duro golpe sufrido en el Heliodoro contra el CD Numancia. «Fue bastante duro para mí porque nunca había tenido un parón tan largo por lesión. Físicamente, no me encontré como en mis años anteriores. No sé si fue a raíz de esa lesión, pero muscularmente no era el mismo». Un regreso que se demoró en exceso, y que además vino acompañado de lamentos. «Parecía que iba bien y me ganaba un sitio en el once, pero luego terminaba recayendo. Estaba bien tres semanas, pero luego me resentía. Fue un año bastante frustrante y una pena bastante grande. Cuidaba mucho mi físico, midiendo cada detalle para minimizarlo, pero al final no dependía solo de mí», expresa.

Montañés vio abierta la puerta de salida al final de su segundo año, momento en el que confirmó una retirada profesional que se mantiene hasta la presente fecha. «Ojalá me hubiese podido quedar«, declara en su afán de haber querido pelear para demostrar el jugador que había deslumbrado en sus anteriores clubes.

Cuestionado sobre la gran plantilla del primer año, describe que había jugadores para luchar por el ascenso. «Había mucha calidad. Recuerdo a Casadesús, Longo, Villar… futbolista de sobrado talento. Arrancamos bien, pero luego vino mi lesión, la de Villar o la de Longo. Fue un año raro, porque era para estar luchando por arriba. Mi sensación creo que era generaliza en el vestuario, ya que por más que se intentaba, nada salía bien pese a que éramos conscientes de que teníamos mucha calidad».

Reconoce que la falta de tiempo ha hecho que no haya visto muchos partidos del CD Tenerife. «Los chavales me quitan una barbaridad de tiempo -hace las prácticas como entrenador en el Villarreal-. Pero vi el resumen contra el Zaragoza y entiendo que la gente pueda estar indignada por esa acción. Al final, en unas ocasiones te dan y en otras te quitan. Lo importante es que el domingo hay otro partido para resarcirse», comenta.

Asiduo a la isla, debido a la condición tinerfeña de su pareja, mantiene el contacto con varios veteranos. «Cuando he ido, he quedado con Carlos Ruiz, Aitor Sanz, Dani Hernández… son con quienes mejor me llevo«. Pero no los únicos. «Tengo también una buena relación con Maykol -readaptador físico- y otros fisios. Siempre he hecho buenos amigos en todos los equipos a los que he ido por mi manera de ser. Buscamos siempre un huequito para ir a tomar algo o a comer a un guachinche (ríe)».