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Moneda al aire

Por @juanjo_ramos

Cara. El Tenerife gana al Llagostera. Su entrenador, Raúl Agné, da por fin con la tecla. Abandona los experimentos, destierra los bandazos que tienen a sus futbolistas más que despistados y elige una fórmula. Y funciona. El partido, sin ser bonito, supone la recuperación de algunas señas de identidad blanquiazules, como la intensidad y la presión. Los tres puntos, anhelados en las declaraciones de la semana por los futbolistas como la solución a todos los males, ya están en el saco. Fin a la pesadilla. El técnico recupera crédito y podrá trabajar con tranquilidad. Aquellos que, de manera forzada, han mantenido su apoyo en él sacan pecho. Y acusan a los críticos de tener rabo, cuernos y llevar un tridente.

Cruz. El Tenerife pierde ante el Llagostera. Su entrenador, Raúl Agné, lo ha vuelto a hacer. El once no ha sido la locura que vimos una semana antes contra el Oviedo. Pero el proceso de deterioro era ya irreversible. Quizás sea por la falta de confianza que atenaza a la plantilla o porque su implicación no es la esperada, pero la actitud de los jugadores tampoco ha parecido la adecuada. Demasiado castigados por la situación. Están pidiendo aire fresco. El club va a tomar la decisión en las próximas horas: destitución. No queda otra solución. Vendrá alguien con nombre, pero no quemado. Tiene que ser ilusionante para la afición, pero también imponer respeto desde el primer minuto. Los críticos tenían razón.

De canto. Empate en Palamós. Se abre el abanico de las interpretaciones. Quinta jornada sin ganar, pero… ¿Sensaciones? Si son buenas se alargará la agonía una semana más. Será cuestión de confirmar la reacción en casa, de hacer otro llamamiento a la afición para que no decaiga en su ánimo. Si son malas, la decisión está casi tomada. Pero será más difícil. Porque tampoco ha sido un desastre al no haber derrota. El calendario invita a dar el paso porque el siguiente rival es el Mirandés, último obstáculo de su Liga para el Tenerife por el momento. Luego un largo mes de octubre: Almería, Leganés, Zaragoza y Osasuna. ¡Uff!

Pase lo que pase, suceda lo que suceda. El daño está hecho. Al proyecto porque la pretemporada permitió mirar hacia la Liga con esperanza y el comienzo ha sido una pesadilla. A Serrano porque seguirá la discusión sobre el que ha podido ser su gran error del verano (la renovación del entrenador) y empezará la del nivel de la plantilla. A Agné porque su crédito se ha agotado en cuatro partidos y sus números globales (5 victorias de 24 partidos) dicen más bien poco de su capacidad. A la plantilla porque se esperaba más de los veteranos, que eran teóricamente valores seguros, y de los canteranos, por los que se había apostado esta vez. Al presidente porque no ha sabido gestionar la crisis, anticiparse en las decisiones y ha decidido esperar a que la marea suba y se lleve lo que corresponda.

P.D. No me olvido del aspecto humano. Para Agné habrá sido difícil soportar estos días de presión y crítica. Por muy justa que sea. Y eso que debe estar acostumbrado. Para su entorno familiar y amistades, aún más. Lo lamento. Nadie merece sufrir por un puesto de trabajo.