Por @JCXuancar
Hay que mirar hacia arriba. El Tenerife, de menos a más, y a base fundamentalmente de victorias fuera de casa, tiene todo el derecho del mundo a pensar en metas mayores que las de, simplemente, conservar la categoría que eso sí tiene que ser la premisa fundamental que mueva al equipo blanquiazul en lo que queda de temporada.
En Lugo, volvió a verse a un equipo que va adquiriendo mayor solvencia con el paso de las jornadas. La entrada de Luismi Loro le dio, además, mayores opciones de movimiento al once isleño que, una vez más, contó con un formidable Ayoze Pérez capaz de sembrar el pánico a cualquier defensa de la categoría.
Contar con un hombre el de María Jiménez significa mucho para cualquier equipo de la división de plata. Se va agigantando a medida que juega partidas y encima es capaz de interpretar jugadas como la del tercer gol llevándose a varios contrarios con velocidad y el balón pegado al pie y terminando la acción con un disparo medido y colocado propio de un futbolista de muchos quilates.
Por eso digo, y no es la primera vez, que al mismo tiempo que el Tenerife se aleja de la parte de abajo, a base de sumar puntos, eso también le permite irse acercando a la zona de arriba, básicamente a la zona de promoción de ascenso, y más aún dada la igualdad en esta categoría en la que, por ejemplo, el colista ha metido más goles que los dos equipos que ocupan plaza de ascenso directo.
Me gustó la actitud del equipo en Lugo. Los de Álvaro Cervera ya no se muestran tan conservadores como al principio de la liga y ya se atreven muchas más veces que antaño. De seguir así, repito, se pueden llegar a las últimas jornadas del campeonato con opciones, al menos, de luchar por metas que ahora podrían parecer utópicas.
Lástima de aquellos dos inexplicables partidos frente al Sabadell y al Alcorcón, zanjados con sendas goleadas en casa. Si no se hubieran tirado aquellos dos partidos fíjense de los que estaríamos hablando.