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Miedo irracional

por @juanjo_ramos

Vienen dos partidos fuera de casa y esta semana han aflorado esos miedos irracionales que no se pueden controlar. En Córdoba no ha ganado nunca el Tenerife. Pasan los años, cambian las plantillas, los entrenadores y hasta las directivas. Pero no llega esa primera victoria blanquiazul. Encima el equipo de Oltra lleva seis derrotas seguidas. Parece imposible que vuelva a caer en casa. Después hay que ir a Girona, del que todo el mundo habla porque viene de menos a más y parece haber solucionado sus problemas para sacar adelante los partidos de Montilivi. Y las cuentas dicen que de esta doble visita hay que salir (al menos) con tres puntos más.

Y luego está el peligro de la confianza. Los de Martí llevan nueve jornadas sin perder, pero hay que ver como reaccionan cuando llegue el primer tropiezo. Porque puede que se vean a una distancia más grande del play off y el enorme esfuerzo que han hecho para acercarse quede en agua de borrajas. Tendría que sacar fuerzas de donde no las hay para seguir luchando y darle la vuelta a la situación de nuevo. En el vestuario ya planea esa sensación de que han hecho mucho para estar todavía a tres puntos y tener, sobre todo, a tantos rivales por delante.

Pero ese miedo irracional debe ser vencido. Y en ello me esfuerzo amparándome en argumentos sólidos como la capacidad competitiva de los blanquiazules, tanto en el Heliodoro (¡por fin llegó la segunda victoria consecutiva!) como fuera, donde solo en el año del ascenso tuvo mejores números. Me apoyo, por ejemplo, en la calificación de “equipo más en forma de la categoría” que concedía Oltra esta semana en El Día al Tenerife. En hablar con Vivar Dorado, Alberto Toril, Rafa Berges y Esteban Vigo, que coinciden en ver a los insulares como “aspirantes”. Incluso, en el antecedente del Córdoba en 2014. En los goles de Nano y Choco, la calidad de Javi Lara, el estado de forma de Suso, la solidez de la zaga y el equilibrio de Vitolo-Aitor. Por supuesto, en Martí. Ha conseguido devolver la identidad de juego a un equipo vistoso y orgulloso de lo que hace.

Pero pase lo que pase, gane el miedo o la esperanza, ha llegado el momento de dar las gracias a este cuerpo técnico y a estos jugadores. Ver a la gente salir del Estadio el pasado domingo feliz por la victoria, pero sobre todo orgullosa de su equipo, me hizo dar por buena esta temporada. Todo lo que llegue será un premio, tanto si es para pelear por el ascenso, o para aplazar esa lucha solo durante unos meses. Porque, no tengan dudas, se están sentado las bases de algo importante. Llegue en dos meses o en catorce.