Redacción Deporpress | Llegó con el cartel de veterano contrastado y ha entrado con el pie correcto en el CD Tenerife. Míchel Herrero se ha convertido en una brújula en la sala de máquinas blanquiazules. Con la lesión de Aitor Sanz, el futbolista procedente del Real Valladolid ha completado actuaciones notables en este arranque de Liga, siendo uno de los culpables del positivo arranque del representativo. Protagonista este pasado fin de semana del segundo gol, en colaboración con Roberto y el palo, describió sus sensaciones en una entrevista concedida a El Día.
Inicio soñado.- “Nadie se imaginaba este inicio tan bueno, pero teníamos claro que íbamos a hacer un buen papel porque ya se veía desde pretemporada. He percibido el buen grupo que hay, buen rollo y la calidad y competencia de la plantilla. Existe gran apoyo entre todos, ya nos toque aportar de titular, suplente o no jugando. Ese buen rollo en el vestuario hace que todos vayamos a una”.
Malos arranques.- “Son cosas que se escuchan, pero a mí me gustan los retos y vine aquí sin importarme eso. Las estadísticas están para romperlas y por ahora lo estamos haciendo”.
Le gusta la presión.- “Cuando surgió la opción de firmar por el Tenerife, me comentaron que aquí podía existir una presión adicional, pero para mí no es malo, sino todo lo contrario. Me gusta que la afición apriete al jugador, porque si tú le das a ella, te recompensará. Los futbolistas deberíamos estar preparados para este tipo de situaciones, pero por ahora queda claro que equipo y afición vamos de la mano”.
Cautela.- “Sería un error pensar en el futuro o que somos un gran equipo. Solo somos un equipo que tiene que darlo todo durante los 90 minutos. No vamos a ganar los partidos por el simple hecho de estar arriba, ni sin saltar, correr o disputar cada balón”.
Defensa.- “En todas las categorías es vital dejar la portería a cero, pero en Segunda lo es más que en ninguna. La labor que estamos realizando es muy difícil porque hay rivales muy buenos, pero hay un trabajo detrás que se entrenan diariamente”.
Ramis.- “Lo más importante es que ha sido jugador. Sabe lo que necesita, lo que quiere y lo que pide un futbolista. Y te lo da. Lo mejor que tiene es el trato con el grupo. Y también la exigencia que te requiere, porque en los entrenamientos nos aprieta muchísimo. Son sesiones muy duras, pero eso luego lo agradeces porque se ve reflejando en el campo”.