Por @pabloalbelo
Se acaba el 2014 y sería muy complicado de reunir en un solo artículo lo ocurrido en este año que casi está a punto de terminar. Por tanto, lo haré de dos veces, empezando por lo negativo, a ver si dejándolo atrás cuanto antes es posible aprender de los errores. Empezaré por el CD Tenerife. No me ha gustado que el conjunto tinerfeñista haya acabado la campaña 13/14 prácticamente arrastrándose por los campos de Segunda División. Es verdad que se echó de menos la aportación de Ayoze Pérez mientras le duró la gasolina tinerfeña antes de su marcha a Inglaterra, pero no se puede perder siete partidos consecutivos. Además, el año no termina excesivamente bien con los fichajes fallidos del Ruso García y del fugitivo Jacobo Sanz. Hay que pulir los deralles para que estos errores no supongan un mal mayor para el Tenerife.
El otro aspecto negativo del año es, sin duda, el Uruguay Tenerife. En dos meses, el sueño de Primera División se ha ido al traste. Y no porque sus jugadores o dirigentes (actuales) hayan querido, sino porque a una persona se le fue la mano demasiado larga con el dinero de todos. Una acción por la que el implicado recibirá su castigo, pero que no compensará ni por asomo el daño hecho a las arcas de Sinpromi y el agujero de expectativas e ilusiones que ha dejado en el que decía ser su equipo. No me quiero olvidar del Isla Única. Otra fusión que se va al garete, porque en esta Isla somos tan ombliguistas que prefirieron discutir quién era el presidente o quién había dimitido, antes de pensar en lo verdaderamente importante: el baloncesto de Tenerife. Y es que no aprendemos…